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Sergio: recuerdos y apuntes cercanos de gran valor

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– La lección no puede ser más reciente. Es justo de hace doce meses, de la edición del Masters inmediatamente anterior a la de este año. Sergio García había jugado las dos primeras rondas junto a Danny Willett, y volvió a hacerlo el sábado, arrancando en séptima posición, dentro de la pomada, en los últimos partidos y a cuatro golpes del líder. Saliendo del hoyo 5 en esta tercera ronda, con unas condiciones de juego muy parecidas a las de este pasado jueves, viento a rabiar, español e inglés mantenían las espadas en todo lo alto, empatados aún en el marcador… El largo y tortuoso final de la historia ya lo conocemos. El inglés terminaría poniéndose la chaqueta verde el domingo; a Sergio se le salió la cadena en aquella tercera jornada, sobre todo en el tramo que va del hoyo 9 al 14.

Es posible, sólo posible, más que nada por la cercanía temporal, que Sergio recuerde perfectamente, con la cabeza fría, cómo, cuándo, dónde y por qué el legendario recorrido de Georgia le ganó aquella brutal pelea. Y este es un apunte que puede resultarle hoy muy valioso.

En líneas generales, y por resumir, lo que el Augusta National siempre enseña año tras año son dos cosas. Lo difícil, la verdadera asignatura pendiente de Sergio es no dejar de tenerlas presentes en ningún momento.

UNA: que hay multitud de hoyos en el recorrido en los que el abanico de registros va del posible birdie a un doble, triple o cuádruple bogey con una naturalidad pasmosa. Ocurre más que en ningún otro campo y de un modo más abrupto. Hasta que Jordan Spieth no salió del hoyo 71 en 2015 con una ventaja de cuatro o cinco golpes nadie se atrevió a darlo como vencedor.

DOS: no existe un golpe de trámite. Ni siquiera el clásico tiro de colocación en un par 5, pues el ángulo de entrada a la bandera será siempre crucial en semejantes greenes. Es así, porque dejarla en green no siempre basta. Porque no hay recuperación que esté hecha, porque el birdie o el par dados son ‘rara avis’ y porque, en efecto, un golpe ‘solamente’ bueno puede tener consecuencias muy negativas  si la bola no supera aquel nervio por centímetros…

Al final, como casi siempre, todos los caminos nos llevan a la actitud. La receta ya la ha dado el propio Sergio: «tengo que ser positivo, ser como he sido los dos primeros días».

– Es el legado de Bobby Jones, alma del Augusta National. Un genio absoluto que, aún muy joven, llegó a la conclusión de que nunca podría ser el mejor si no era capaz de controlar en el campo los impulsos negativos y los malos pensamientos. Se puso a ello con determinación y los números salieron a borbotones: entre 1923 y 1930 sumó 13 victorias y cuatro segundos puestos en los 21 grandes que disputó…

– Un detalle curioso, para desengrasar la tensa espera. De los últimos cuatro campeones del Masters, tres jugaron junto a Sergio García el jueves y el viernes: Adam Scott en 2013, Bubba en 2014 y Willett en 2016. Según esta regla de tres Lee Westwood debería estar muy contento, pues ha jugado con el español las dos primeras rondas y el tercer integrante del partido, Shane Lowry, no ha pasado el corte…


Sergio García y Tiger Woods en el Masters de Augusta 2015.

– No se le han dado muy bien los sábados a Sergio en Augusta, esa es la verdad. Su media de golpes en las trece veces que ha jugado la tercera ronda del Masters es de casi 75 golpes (74,92). Pero tenemos otro recuerdo reciente que Sergio puede y debe tener presente. Aquel sábado de 2015, jugando junto a Tiger Woods, que además salió disparado con tres birdies en los primeros cuatro hoyos. El ambiente era brutal, intimidante como ningún otro, con una afición absolutamente volcada con el gran campeón californiano. Woods le ganaría el pulso (firmó un 68), pero aquel 71 de Sergio tuvo el valor de la paciencia, la personalidad y, sobre todo, la capacidad de concentración.

Es cierto que el sábado es tradicionalmente el día del movimiento, pero lo que de verdad es importante, si las cosas no van rodadas, es no salirse de la ecuación ganadora, porque en Augusta, más que en ningún otro lugar, el domingo y sus últimos nueve hoyos son extremadamente movidos.


Jon Rahm. © Golffile | Ken Murray

– A día de hoy ya se puede decir que Jon Rahm es el único de los quince debutantes españoles en la historia del Masters de Augusta que ha cerrado los primeros 36 hoyos por debajo del par. El único. Ángel Miguel, en 1959, firmaba dos tarjetas de 72 golpes. Los otros trece (Sebastián Miguel, Ramón Sota, Severiano Ballesteros, Antonio Garrido, Manuel Piñero, José María Olazábal, Miguel Ángel Jiménez, Sergio García, Nacho Garrido, Alejandro Larrazábal, Álvaro Quirós, Gonzalo Fernández Castaño y Rafa Cabrera Bello) cerraban sus dos primeras rondas por encima del par. Hasta la fecha, la mejor posición de un debutante al final del torneo corresponde a Cabrera Bello, que el año pasado finalizaba en 17ª posición. Veremos dónde acaba Jon, porque con este chico ya nada sorprende, afortunadamente. El simple hecho de salir a jugar con Fred Couples este sábado es otra muestra más de que está señalado por los dioses.