Inicio Masters de Augusta Masters de Augusta 2024 El abrazo de Butch y la broma de Olazábal ‘desmentida’ por Rahm
Olazábal acaba la tercera ronda satisfecho por el juego pero algo frenado por el putter

El abrazo de Butch y la broma de Olazábal ‘desmentida’ por Rahm

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José María Olazábal, este sábado en la tercera ronda del Masters de Augusta.
José María Olazábal, este sábado en la tercera ronda del Masters de Augusta. All photo usage must carry mandatory copyright credit (© Golffile | Fran Caffrey)

José María Olazábal (+9) ha entregado una vuelta de 75 golpes en la tercera ronda del Masters de Augusta. La peor noticia es el resultado. La buena es que las sensaciones siguen siendo positivas. El golfista de Fuenterrabía apenas señala la salida del hoyo 9 como el único golpe realmente malo del día. El problema hoy ha estado en el putter. No le ha acompañado y de ahí que el resultado no haya sido bastante mejor.

Olazábal ha hecho tres bogeys en los hoyos 4, 5 y 7, un tramo de Augusta realmente duro y especialmente para un jugador con su limitada pegada. Sin embargo, después ha conseguido dejarse algunas opciones de birdie buenas, como en el 12 y 15, de poco más de tres metros. El único putt que ha metido ha sido en el 9 para par, desde unos tres metros. Chema es un jugador que necesita estar muy bien en los greenes para poder rascarle a Augusta.

Sea como fuere, Olazábal estaba muy contento por el juego y, sobre todo, por el hecho de volver a jugar el sábado en el Masters. «Cuando he llegado a la cancha de prácticas, muchos se daban la vuelta sorprendidos y me decían: pero qué haces tú aquí un sábado, no es muy habitual», confesaba entre risas. Es una manera humorística de recordar lo difícil que es para él pasar el corte y lo importante que es saber valorarlo. Eso sí, Jon Rahm, minutos después discrepaba de esta versión. «Que la gente se sorprendía por ver a Jose Mari el sábado pegando bolas en la cancha de prácticas, pero cómo es eso, si Olazábal todos los años está ahí desde la siete de la mañana juegue o no…», explicaba divertido.

Es una anécdota graciosa, pero encierra una verdad absoluta: la extraordinaria capacidad de trabajo de Olazábal. Precisamente, en este sentido, este sábado por la mañana se encontraba en la cancha de prácticas con Butch Harmon, el legendario gurú del golf estadounidense con el que estuvo trabajando hace dos semanas y media puliendo algunos aspectos técnicos. «Me ha dado un abrazo, me ha felicitado y me ha dicho que esto era fruto de todo el trabajo que sigo metiendo a día de hoy en mi golf».

Un reconocimiento de un grande a otro.