Inicio Masters de Augusta Masters de Augusta 2024 El niño que soñaba con ser Vijay Singh
La historia de Neal Shipley comienza en un sofá de Pittsburgh un 15 de agosto

El niño que soñaba con ser Vijay Singh

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Neal Shipley
Neal Shipley, en el Masters de Augusta.

Afuera hacía calor y en la tele estaban poniendo el PGA Championship. El golf no era el deporte preferido en la familia Shipley, ni siquiera se practicaba, pero cualquier distracción era bienvenida para aliviar la penúltima decepción de los Steelers de Pittsburgh. El día antes habían perdido el primer partido de la pretemporada contra los Lions de Detroit por 27 a 21. Era el 15 de agosto de 2004.

El pequeño Neal, que tenía apenas tenía tres años y ocho meses, estaba incrustado en el sofá absorto con ese deporte que se jugaba con unos palos y del que no le habían hablado nunca en casa. Ganó el torneo un tipo grandote, algo desgarbado, pero que jugaba al golf como quien lleva toda la vida tirando dardos en el pub de la esquina. Era Vijay Singh.

Neal vio a aquel gigantón levantar el trofeo Wannamaker y pegó un respingo en el sofá. Recordaba haber visto esos palos en algún lugar de la casa. Los encontró en un rincón del garaje, polvorientos, como si nadie los hubiera usado nunca. Sacó uno de la bolsa y se puso a hacer swings tratando de imitar al tipo que había visto por televisión. Fue un amor a primera vista.

Ya nunca lo dejó. Se le daba bien y se compró sus propios palos. Jugó en el colegio y era el mejor. Jugó en el instituto y era el mejor. Llegó a la Universidad y acabó segundo en el US Amateur. Billete para Augusta. Hoy tiene 23 años, ha firmado 76 golpes en la segunda ronda del Masters y ha asegurado el corte con un total de +3.

Vijay no sólo ha sido quien inició a Shipley en el juego, también se ha convertido en una inspiración, un referente, un modelo a seguir. Así se entiende que, desde que supo que jugaría el Masters, haya hecho cinco viajes diferentes a Augusta para conocer el campo. En cada ocasión jugaba como mínimo una vuelta y media. En total, antes de esta semana había jugado ya 140 hoyos. Entre el lunes y el miércoles ha jugado otros 36. «Me tienes que explicar cómo has conseguido entender con tanto detalle este recorrido», le confesaba este jueves admirado el caddie de Mike Weir, compañero de partido.

Nada más acabar su ronda, después de jugar más de 18 hoyos y con el corte en el bolsillo, Neal se ha ido directo a la cancha de prácticas. A trabajar. Lo que habría hecho Vijay Singh, al que ha conocido precisamente esta semana, aunque simplemente lo ha saludo y se ha presentado, ha preferido no contarle su historia para no molestarlo.

Aquel verano de 2004 nadie podía imaginar en Pittsburgh que se estaba forjando sin saberlo un equipo campeón de la NFL, los Steelers ganarían la Super Bowl al año siguiente. Tampoco nadie podía imaginar que en aquel sofá estaba sentado un golfista que pasaría el corte siendo amateur en su primer Masters de Augusta. Una historia diferente.