Se puede decir más alto y probablemente más claro, pero imposible describir de una manera más gráfica que Sergio García (PAR) lo que ha ocurrido en la primera jornada del Masters de Augusta. El golfista de Borriol siente que ha librado una batalla que le ha llevado al límite mental y físico. La razón: el viento racheado y tremendamente cambiante que se está viviendo este jueves.
Nada más acabar la vuelta, con cinco birdies, tres bogeys y un doble bogey, Sergio sacaba la bandera blanca. Hasta aquí hemos llegado. «Me voy a a casa a descansar, me siento como si hubiera boxeado doce asaltos contra Mike Tyson. Ha sido muy duro. El viento estaba muy complicado porque de pronto soplaba a 30 kilómetros por hora y acto seguido bajaba a 5. Tenías que calcularlo bien y, además, tener suerte», ha asegurado el español.
El resultado de par, sin duda, le ha sabido a poco al golfista de Borriol, que ha pegado golpes de mucha calidad. El bogey del 11 y el doble bogey del 12, que han frenado por completo su vuelta, han venido precisamente por un cambio de viento. «Ryan Fox (uno de sus compañeros de partido) ha pegado el pitching wedge en el 12 y la ha dejado en el centro de green a cuatro metros y medio de bandera y yo he pegado el hierro 9, ha saltado la ráfaga fuerte de viento, me he quedado corto y he terminado en el agua», explica.
Esta primera jornada del Masters es un día para jugar bien al golf, pero también necesitas esas dosis de suerte a las que se refiere el español. Sea como fuere, también en su haber hay que poner el putt-bonus de birdie que ha metido en el hoyo 13, tras embocar desde más allá de 15 metros.
No ha sido un mal inicio de Sergio García en el Masters, aunque el resultado le sabe a poco, clara demostración de que sus sensaciones pegando a la pelota, como se ha visto durante toda la semana en las rondas de práctica, están siendo muy buenas.



