– Tiger, ¿cuál es tu sensación acerca de lo que eres capaz de hacer esta semana?
– Si todo sale bien, creo que puedo conseguir uno más. ¿Necesito extenderme más en la cuestión o estamos bien así?
Y Woods sonreía después de contestar hoy a esta inevitable pregunta de manera clara y escueta, con ese punto de pícara arrogancia que siempre ha caracterizado a los más grandes.
La cuestión es: ¿Él cree realmente en la posibilidad de ganar por sexta vez el Masters, con lo que igualaría el récord de victorias de Jack Nicklaus en el Augusta National? Después de asistir a su rueda de prensa hay que convenir en que sí, en que él todavía guarda esa esperanza. También que es muy consciente de sus limitaciones, pero desde luego sigue pensando que seguramente en ningún lugar como en el coloso de Georgia conseguirá darse una mejor oportunidad de sumar un nuevo Grande a su palmarés.
Tiger tampoco quiere engañar a nadie y ha reconocido una vez más que su preparación ya no es como antes. “Mis sesiones de práctica ciertamente ya no son lo que solían ser. Solía vivir en el campo o en pegado a la zona de práctica del juego corto y estar ahí fuera todo el día. Ya no es el caso”, explica. Pero hace de la necesidad virtud: “Así que tengo que concentrarme más en cuanto tengo la oportunidad de salir y practicar y realmente esforzarme y hacer que cada tiro cuente”.
Ha dejado también muy claro que sus problemas, los dolores, ya no afectan tanto al tobillo maltrecho como a otras partes de su cuerpo que ahora tienen que aguantar más esfuerzos y sufren en mayor medida la adaptación que ha tenido que hacer con su juego, tales como la rodilla, la espalda, el cuello… Y, por supuesto, ha confirmado que en un campo como el del Augusta National, donde no pegas un golpe en superficie más o menos plana fuera del tee, resulta todo un poquito más complicado. “Cualquier golpe que no sea desde el tee aquí es para mí un pequeño desafío”, explicaba sonriendo.
Más allá de la victoria, poniendo más los pies en el suelo, hay otro récord bestial que anda también en juego, ya que Tiger podría encadenar 24 cortes consecutivos en el Augusta National, rompiendo el empate a 23 que mantiene ahora mismo con Gary Player y Frede Couples. Dicho de otro modo, no falla un corte desde que lo hiciera como amateur en 1996 (no jugó las ediciones de 2014, 2016, 2017 y 2021). Al respecto de esta posibilidad, el de Cypress cree que tiene que ver con “la consistencia, longevidad y comprensión de cómo jugar en este campo de golf. Esa es una de las razones por las que ves a jugadores de entre 50 y 60 años hacer cortes aquí, o son jugadores de edad avanzada. Eso sí, luego tienes que salir y ejecutarlo, pero hay mucho conocimiento necesario para entender cómo jugarlo. Por supuesto, cada tee de salida ha sido cambiado desde la primera vez que jugué. Cada green ha sido cambiado. Pero la configuración general de cómo ruedan y cómo se mueven y los ángulos que adoptas, eso no ha cambiado”.
Tiger dijo el pasado mes de noviembre que su idea era jugar en 2024 un torneo al mes, algo que de momento no ha podido cumplir por sus limitaciones físicas. Pero no descarta poder hacerlo a partir de ahora, lo que lleva a pensar que su plan pasa por jugar los cuatro Grandes: “Bueno, no estaba listo para jugar. Mi cuerpo no estaba preparado. Mi juego no estaba listo. Había pensado que jugar una vez al mes sería un ritmo realmente agradable, pero no ha funcionado de esa manera. Sin embargo, ahora tenemos importantes campeonatos todos los meses desde aquí hasta julio, así que a ver si con suerte puedo jugar una vez al mes”.
Por último, Tiger ha reconocido que en cuanto pase la semana del Masters se sentará más en serio con el CEO de la PGA de América, Seth Waugh, para confirmar o no su capitanía para la Ryder de 2025 en Bethpage, aunque da la sensación de que, en efecto, liderará al equipo estadounidense.



