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Declaraciones de Jon Rahm en la previa del Masters de Augusta

El fade que le saca una sonrisa a Rahm (y que no se termina de creer)

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Jon Rahm, este martes en Augusta.
Jon Rahm, este martes en Augusta.

Jon Rahm nunca ha ocultado que es uno de los tiros que más quebraderos de cabeza le ha dado en el Masters. Hablamos de la salida del hoyo 10 del Augusta National, un par 4 que gira bruscamente a la izquierda. El golpe natural que demanda ese tee es un draw, efecto de derecha a izquierda para los diestros, un tiro que obviamente el de Barrika puede ejecutar a la perfección, aunque no le resulta cómodo. Es un jugador de fade. Power fade para más señas. De hecho, terminó sentándose en un laboratorio con la gente de Callaway para diseñar la madera 3 perfecta para poder pegar ese golpe en Augusta.

Por eso, cuando ayer lunes le chivaron que algo había cambiado en ese hoyo 10 y que probablemente se podría hasta jugar un fade desde el tee, al campeón del Masters 2023 se le puso una sonrisa en la cara. Eso sí, no se lo termina de creer y prefiere decirlo en voz baja, no vaya a ser que Augusta tome medidas. «Me han contado algunas cosas nuevas que hay este año por los árboles que se han caído. No voy a decir quién (¿quizá DeChambeau?), pero alguien me ha comentado que ahora se puede pegar un fade alto por encima de las casas en el hoyo 10. No me lo creo», confesaba hoy martes entre risas.

Más allá de que se lo hayan dicho a Jon, la realidad es que Schauffele lo confirmaba este mismo lunes. El Número 3 del mundo ha visto un hueco y se puede tirar por ahí, por la izquierda del tee, aunque conlleva sus riesgos. Será uno de los grandes puntos de interés de este Masters. ¿Quién se atreverá? Aunque quizá la primera pregunta sea: ¿seguirá habiendo hueco el jueves cuando empiece el torneo? Rahm no las tiene todas consigo. «No creo que hayan caído tantos árboles como para que ese golpe al fade sea posible. Además, después de decir esto, seguro que mañana hay un árbol justo ahí», explicaba también entre carcajadas.

Esas cositas que Jon nunca mira, pero que son interesantes…

Jon ha confesado por primera vez lo que a simple vista se pudo comprobar el año pasado en Augusta. No estuvo cómodo en toda la semana. El peso de defender título, la cena de campeones y todo lo que se montó por su marcha a Jon Rahm, este martes en Augusta. le acabó pasando factura. Al fin y al cabo era la primera vez que se veía con todos los jugadores tras su decisión de dejar el PGA Tour. «Sí, todo lo que pasó fue un cambio grande. A veces había muchas preguntas para las que no tenía respuesta. Como lo que preguntó Doug antes sobre el estado del golf… no lo sabemos. Todos queremos una solución, pero es difícil dar una. El año pasado fue duro, era mi primer major tras unirme a LIV y además defendía el título. Mucho nuevo: vestuario distinto, la Cena de Campeones… muchas cosas a las que adaptarse. También hubo comentarios negativos o preguntas con trampa, pero nada que otros deportistas no vivan todos los días. Si ves conferencias de LeBron James, parece que quieren atraparlo siempre. No lo envidio», asegura.

Ajustes en el swing con la nueva varilla del driver

Este año llega mucho más tranquilo, con su familia al completo, Kelley y los tres hijos, y terminando de limar unos ajustes en el swing a los que todavía no está cien por cien adaptado. «Básicamente tardé mucho tiempo en cambiar la varilla del driver. Esa es la raíz del problema. Antes de cambiar a una varilla que con mi velocidad de palo me iba mejor, estuve haciendo una serie de compensaciones en el swing. Ahora, con la varilla nueva, cada vez estoy más cómodo, pero de vez en cuando me salen de nuevo esas compensaciones. Por eso el año pasado mi bola desde el tee salía muchas más veces de las que yo quería a la izquierda. Pero cada vez me está pasando menos. Estoy jugando bien y me encuentro tranquilo. Mi juego está mejor de lo que dice el resultado», sentencia.

Jon no tiene claro que el acuerdo entre el PGA Tour y LIV Golf esté cerca, aunque sigue siendo muy partidario. «Como todos podemos ver, no parece que vaya a pasar pronto. Esta semana prefiero centrarme sólo en el Masters y pensar en lo demás después», apunta. Volvió a recordar a Seve como la gran inspiración y bromeó sobre el hecho de no venir a jugar antes de la semana del Masters. «Es la novena vez que vengo y esta es la segunda vez que no vengo antes a jugar Augusta para ver el campo. La otra vez fue en 2023 (cuando ganó). Pero aclaro, no es por ninguna superstición. Simplemente este año no he podido venir. Eso sí, como gane este año es posible que no vuelva nunca antes del torneo a jugar Augusta», afirma entre risas.

«Es un gran jugador y una persona maravillosa»

Por último, tuvo palabras de elogio hacia Josele Ballester. «He jugado bastante con Josele en ASU, y es muy cercano a David Puig, con quien también paso mucho tiempo. Los tres somos de ASU. Es difícil describir su juego sin decir que es muy potente. Tiene 190 de velocidad de bola recién despertado por la mañana. Con dos padres olímpicos, tiene todos los genes atléticos para triunfar en este deporte y muchísimo talento. Es un gran jugador. Pero al final, todo se reduce a si mentalmente puedes manejar la presión y aprovechar las oportunidades cuando llegan. Él tiene todo para estar en este juego por mucho tiempo. Y no puedo dejar de decirlo: es una persona maravillosa. Muy amable, empático, lo cual es inusual en alguien de 20 años en la universidad. Es muy agradable estar con él. Es un jugador muy divertido».