Scottie Scheffler (-4) ha dado el primer paso para ganar su tercera Chaqueta Verde y la segunda consecutiva. No es sólo el resultado de 68 golpes, cuatro bajo par, sin bogeys, sino, y sobretodo, la manera como lo ha hecho. Ha sido una demostración de fuerza y poderío. No ha cometido errores, más allá de un tripateo en el 13 y una buena salvada de par en el 17. Ha sido golf control. Golf Scheffler. Cada golpe al sitio. Haciéndolo fácil. Como si no pudiera fallar.
Scheffler ha estado brillante desde el tee, ha pegado muy buenos segundos golpes, ha buscado siempre el lugar seguro y, además, lo ha acompañado con dos putts enormes de birdie, muy lejanos, en los hoyos 4 y 16. Dos bonus. Por cierto, su birdie en el 4 es el primer de su carrera en el Masters en este hoyo. El primer Ochomil ya está hollado.
Scottie se lleva a casa dos grandes noticias de su debut en Augusta este año. La primera es que su juego largo está al nivel de sus mejores exhibiciones en 2024. Quizá le ha faltado dejar alguna bola más cerca cuando ha tenido opciones claras desde calle, pero el Número Uno del mundo sabe evitar la tentación para evitar males mayores. Juega como nadie al porcentaje y si se tiene que pisar un callo para no meterse en líos, lo hace. Aún así, despliegue fabuloso.
La otra gran noticia es su putt. Ha estado muy brillante en los greenes. Realmente estamos a jueves y parece aventurado decirlo, pero la realidad es que si mantiene ese nivel de putt durante toda la semana va a ser muy difícil que se le escape la victoria. Muy bien, muy bien, pero que muy bien van a tener que jugar otros para poder doblegar su resistencia de granito.
La primera manga de la tercera Chaqueta está encargada. Aún queda mucho. Con una manga no se hace nada, pero Scheffler ha empezado el Masters intimidando. Las condiciones de Augusta han sido buenas y, aún así, no ha habido ninguna vuelta espectacular, más allá del seis bajo que llevaba Justin Rose después de trece hoyos. Ha soplado algo de viento, pero no ha terminado de influir demasiado y el campo se está poniendo duro, pero aún se muestra receptivo. Eso sí, los errores se siguen pagando muy caros.
Precisamente, errores son los que no comete Scheffler. O, al menos, no los ha cometido en esta primera jornada. Realmente, ha dado la sensación de que no ha pasado un año desde que ganó el Masters. Ha parecido la quinta ronda de la edición de 2024, cuando se impuso con cuatro golpes de margen sobre Ludvig Aberg.



