Sergio García (-1, a falta de un hoyo) estaba aprovechando mejor que bien una jornada en calma que parecía propicia para firmar una gran tarjeta que lo acercara a la cabeza. Al margen de las buenas condiciones había que jugar bien, claro, pero él lo hizo desde el inicio. Buenos tiros y putts notables también desde distancias medias para ponerse enseguida tres abajo…
Pudo caer algún birdie más, seguramente, en los hoyos 6 y 7, aunque cayó el primer bogey en el primer green que fallaba. Pero en general, con otra pareja de excelentes birdies en el arranque de los segundos nueve, el horizonte parecía despejado y el pulso de García parecía en su sitio.
Sin embargo, por la espalda y a traición, el jugador español sufría un pequeño colapso en el green del hoyo 14, donde sumaba tres putts desde muy cerca de la cazoleta para marcharse de allí con un doble bogey tan sorprendente como inesperado. Inmediatamente volvía a tripatear en el 15 (bogey) y dejaba escapar el birdie en el 16 desde una posición más que asequible. El mazazo se había transformado en pura impaciencia y su vuelta se había quedado congelada. Este sábado retomará el juego en el green del 18, donde tiene que patear para birdie a unos quince metros de la bandera. Hasta el doble bogey le valdría seguramente para pasar el corte, pero es evidente que el objetivo era otro mucho más ambicioso durante buena parte de la vuelta…
Los otros tres españoles en liza se han quedado fuera de juego. Pablo Larrazábal (+7) salía a tumba abierta y sumaba hasta siete birdies en una vuelta en la que firmaba el par del campo. Lucha cuerpo a cuerpo con el recorrido de Wisconsin, pero insuficiente en vista del pesado lastre que traía. Cabrera Bello (+4) parecía traer una vuelta controlada, con el fin de semana en el horizonte, pero terminaba con bogey en el 16 y doble bogey en el 18. Y Jiménez (+6) tampoco encontraba hoy el modo de meterle mano al campo.



