
La respuesta a la pregunta es sí. A Scottie Scheffler (-7) le ha pasado factura este sábado la surrealista y kafkiana jornada del viernes que acabó con sus huesos en una cárcel de Louisville, un rato antes de salir a jugar la segunda vuelta. El viernes se sostuvo como un campeón, seguramente empujado por la propia adrenalina de la situación de verse esposado, detenido y conducido en un coche policial a comisaría por primera vez en su vida, al tiempo que conocía la trágica noticia de la muerte de un trabajador del PGA Championship atropellado por un autobús. Se confirma que Scheffler es humano y ha sido hoy cuando le ha venido el bajón. Ha firmado una vuelta de 73 golpes, la sexta peor del día en otro festival de birdies en Valhalla, y ha perdido prácticamente todas sus opciones de victoria. Está a ocho golpes del liderato que comparten Xander Schauffele y Collin Morikawa con -15.
Scheffler no se ha encontrado bien en ningún momento. Ha estado fallón, impreciso, mal desde el tee, irregular con los hierros y poco afilado con el putter. Su inicio ha sido demoledor. Ha arrancado con un parcial de cuatro sobre par en los primeros cuatro hoyos. La pendiente se ponía cuesta arriba y en su mirada, sus hombros y su expresión se percibía que no había energía para darle la vuelta a la situación, con una cabeza que no estaba al ciento por ciento donde debía estar. A partir de ahí, ha conseguido un parcial de dos bajo par, con los infinitos recursos de todo un Número Uno, pero el daño ya estaba hecho en una jornada donde había que volar muy bajo para darse una oportunidad.
Así las cosas, se quiebra la extraordinaria racha de rondas consecutivas al par o bajo par que mantenía desde el año pasado. Concretamente, desde la cuarta jornada del Tour Championship en Atlanta, a finales de agosto. Han sido, por tanto, la friolera de casi nueve meses sin perder una sola batalla contra el campo y ganando el 99 por ciento de ellas. Una bestialidad. Prácticamente, se le había olvidado lo que era jugar sobre par. Si se cuenta el Hero World Challenge, torneo no oficial del PGA Tour, aunque sí valedero para el ranking mundial, resultad que Scheffler ha encadenado 46 rondas sin jugar sobre par. Se ha quedado a seis del récord absoluto, en poder de Tiger Woods (52) desde el año 2001.
Sea como fuere y pese a la amargura de firmar una mala ronda y de quedarse prácticamente fuera de la pelea por el PGA, Scheffler ha vuelto a dejar un gesto de humanidad sensacional al acabar su ronda en el mismo green del 18. Ha terminado con una sonrisa y le ha dado un sentido abrazo a Brad Payne, capellán del PGA Tour y caddie improvisado este sábado del Número Uno del mundo ante la ausencia de Ted Scott, liberado por el jefe para asistir a la graduación universitaria de su hija. Ha sido un abrazo cómplice, sonriente, dejando claro que si alguien no tiene ninguna culpa de lo que ha pasado en esta tercera ronda es precisamente Payne. Un gran detalle.


