Inicio PGA Championship PGA Championship 2024 La fabulosa dualidad de Scheffler entre la normalidad y lo extraordinario
El Número Uno del mundo no podrá contar con su caddie habitual el sábado en el PGA Championship

La fabulosa dualidad de Scheffler entre la normalidad y lo extraordinario

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Scottie Scheffler, durante la ronda de prácticas de este martes.
Scottie Scheffler, durante la ronda de prácticas de este martes. (Photo by Mateo Villalba/CAPTURASPORT)

Es Scottie Scheffler, el Número Uno del mundo, se juega un Grande, el PGA Championship, en juego un premio de unos cuatro millones de dólares, un aluvión de puntos de ranking mundial, gloria y prestigio… Pues bien, con todo esto, el sábado saldrá a jugar en Valhalla con un caddie que no es el habitual. Ted Scott, su leal escudero, se ha cogido el día de asuntos propios. Exactamente, se lo pidió en enero y Scheffler se lo concedió.

La razón es familiar. El sábado se celebra la ceremonia de graduación del hijo mayor del caddie de Scheffler. No hubo ni negociación. «Ted y yo hemos dicho desde el principio que la familia es lo más importante y prioritario, por lo que no hay ningún problema. El sábado me hará de caddie otra persona y el domingo volverá Ted a la bolsa», explica. Es algo extraordinario, pero él lo vive como algo normal.

¿Y quién es el caddie suplente de Scheffler? Pues se trata de Brad Payne, experto en teología que ejerce de capellán del PGA Tour. Dicho así se podría decir que es casi una boutade de Scottie, pero Payne es un viejo amigo y, además, ha sido caddie en el pasado. Concretamente, ha llevado la bolsa de Paul Stankowski. «No hay ningún problema, prefiero a Brad antes que cualquier amigo mío, me quedo más tranquilo a la hora de rastrillar los búnkers», apunta.

Hablando de hijos y compromisos, Scheffler sabe que su reciente paternidad puede cambiarle alguna cosa, pero tampoco demasiado. Como todo en su vida, lo asume con normalidad. «Se trata de ser aún más eficaz en los entrenamientos para poder estar más tiempo en casa. No es problema. Tengo muchas cosas en mi casa para poder entrenar la competición. Por un lado, me encanta pasar mucho tiempo con él, me costó irme de casa el lunes, incluso se lo expliqué, que me debía ir porque es mi trabajo, pero por el otro sigo siendo muy competitivo, no cambia mi naturaleza. No sé si ganaré muchos Grandes o sólo dos en mi carrera, no me importa demasiado. Lo que quiero es competir al máximo siempre. Eso es lo que busco», afirma.

Sus primeras horas como padre sí han permitido a Scheffler tener un momento íntimo único. Fue el pasado fin de semana. Durmió a su recién nacido en brazos, sentado en una silla y con la chaqueta verde de campeón de Augusta colgada justo delante de él. «Es una imagen que me hizo pensar. Una locura. Me he casado con la novia de toda mi vida, del instituto, acabo de tener un hijo y juego al golf profesional, mi sueño desde pequeño», asegura. Eso sí, no crean que se acomoda. «Lo pensé unos minutos, pero al poco rato me volvió mi carácter competitivo y recordé que siempre aspiro a más». Así es la fabulosa dualidad de Scheffler. La delgada línea entre normal y lo extraordinario.

Por cierto, Scheffler augura que con las lluvias que ya han caído y las que van a caer en las próximas horas, se verá un PGA Championship de resultados bajos. «No es un campo fácil, pero estando receptivo seguro que se van a ver vueltas bajas, será un resultado final más bajo que el año pasado, creo yo».

Por último, dejó bien claro que uno de sus grandes objetivos este año es jugar y ganar los Juegos Olímpicos de París. «Siempre he soñado con ser Olímpico. Será una buena manera de volver a discutir con mis amigos cuando me dicen que no es un deporte el golf… Pues no lo será, pero yo soy Olímpico», asegura.

PD: Si, sobre el cambio de caddie el sábado, algún lector ha pensado que sí, que muy bien, pero que primero tendrá que pasar el corte… sólo recordar que Scheffler suma ahora mismo 35 cortes seguidos superados. Que lo puede fallar, por supuesto, pero no parece una idea brillante apostar por ello.