
Pocos jugadores en el mundo, o ninguno, se merece más que Xander Schauffele (-12) una victoria en un Grande. Desde 2017 ha estado al menos una vez en el top 10 de un Major después de 36 hoyos cada año a excepción de 2022. Siete de ocho. Pocos, o ninguno, llevan aporreando la puerta más tiempo.
Este viernes tenía una prueba de fuego ante sus ojos. Salía por la tarde, después de firmar la vuelta más baja de la historia del PGA Championship y necesitaba seguir apretando el acelerador. Y lo ha hecho. Cierto es que hubo un momento que pareció que podía romper aún más el torneo, cuando llegó a ponerse con -13 después de diez hoyos, pero no hay que restar ningún mérito a su vuelta de 68 golpes.
Schauffele, pese a su parcial de +1 en los últimos ochos hoyos, veremos si no es un síntoma de que la presión ya aprieta a un jugador al que indudablemente le cuesta ganar más que a otros, ha logrado mantener el liderato en solitario con un golpe de ventaja sobre Collin Morikawa (-11), que ya estuvo arriba en el Masters de Augusta y ha entregado la mejor tarjeta del día (65), dos sobre Sahith Theegala (-10), que no deja de crecer y cuatro sobre Thomas Detry (-9), alguien al que le cuesta ganar bastante más que al propio Schauffele, Mark Hubbard (-9), el invitado sorpresa que ha pasado todos los cortes este año en el PGA Tour, Bryson DeChambeau (-9), también autor de 65 golpes y dejándose putts por el camino y, cómo no, Scottie Scheffler (-9), cuya sombra (de verdad que no es un juego de palabras tras el episodio de su detención de la mañana) es cada vez más alargada. Si es capaz de hacer 66 golpes siendo un manojo de nervios, que no esperar de él en los próximos 36 hoyos. De otra pasta. Es acero puro. Veremos, de todos modos, si no es mañana cuando le viene el bajón de toda la adrenalina y tensión acumulada. Desde luego, sería casi humano.
Hay otros nombres muy importantes ahí arriba. A cuatro golpes de Schauffele están Tony Finau, que también se ha dejado putts por el camino, el renacido Viktor Hovland, recuperando su dimensión de la mano de su viejo entrenador Joe Mayo y Austin Eckroat, un jugador que ya sabe lo que significa ganar en el PGA Tour y que lo hace todo realmente bien. Del mismo modo, hay que prestar mucha atención a Brooks Koepka, que viene a cinco golpes, fallando algunos putts realmente cortos, aunque también ha metido algunos importantes, así como Hideki Matusyama o Harris English, empatados con Koepka.
La clasificación está apretada y muy bonita. El que se ha descolgado es Rory McIlroy (-5). No se le puede descartar por ser quien, pero la realidad es que necesita un fin de semana estelar. Tiene que ser el mejor de los próximos 36 hoyos para darse una opción. Ha tenido un día muy plano. Apenas ha metido dos puttts y ha cometido, de nuevo, errores muy gruesos. Ha hecho un doble bogey demoledor en el 12. Es el decimoquinto de la temporada. El año pasado en total hizo siete en el PGA Tour.
El corte aún está pendiente de cerrarse. La jornada no se pudo completar por falta de luz tras el retraso que se produjo por la mañana por el desgraciado accidente mortal ocurrido a las puertas de Valhalla. LA criba será -1 o -2. En cualquier caso, será el más bajo en la historia del PGA Championship e iguala el más bajo en la historia de los Majors, logrado en los Open Championship de 1990 y 2006. Fuera de este corte, sea en -1 o -2, se han quedado jugadores de la talla de Jon Rahm, Matthew Fitzpatrick, Tiger Woods, Phil Mickelson, Ludvig Aberg, Adrian Meronk, Sam Bruns, Wyndham Clark o Adam Scott.
El juego se reanudará a las 7.15 de la mañana, hora local, (13.15 en la España peninsular) y la tercera ronda arrancará a las 15.00 horas, también, claro, en España.


