Jon Rahm (+2) tenía meridianamente claro, minutos después de terminar su primera ronda en el Open, que había salvado con aprobado una jornada que podía haber salido todavía más torcida. En condiciones muy british, tremendamente british, de viento denso y constante y chaparrones aislados, nadie debería ponerse estupendo con los reproches por firmar un 73 en este Royal Troon tan serio y poco dado a los regalos, pero el jugador español también sabe que su juego no ha estado lo fino que le hubiera gustado.
“Me las he apañao. No he estado todo lo cómodo que me gustaría, pero me he arreglado bien y tampoco he cometido errores muy grandes, quitando el de la salida del hoyo 13. No diría que ha sido un gran día, porque no he estado cómodo, aunque con este viento y las condiciones que había en general también es muy fácil tratar de guiar demasiado el golpe y eso hace que no tengas un swing fluido, pero bueno, estas son las cosas con las que hay que lidiar”, explicaba al terminar.
No es sencillo, en efecto, valorar la calidad neta del juego de nadie en estas condiciones, pero es cierto que a Jon no se le ha visto precisamente estable o consistente. Por eso, su registro fi al hay que valorarlo como bueno, e incluso muy bueno. Arrancaba la vuelta con muchos problemas para coger pista desde el tee y, más adelante, intercalaba asimismo algunos segundos golpes más bien pobres, o como mínimo no todo lo certeros que podían ser, teniendo en cuenta el estándar de este tipo de jugadores, incluso en condiciones tan cambiantes y adversas.
Jon había señalado en los días previos que casi no se acordaba de lo que era arrancar bien en un Grande y que esperaba darle le vuelta a esa dinámica en Royal Troon. Bueno, pues no ha ocurrido, pero al menos ha salvado un día que podía enredársele todavía más y muy fácilmente, tal y como les ha ocurrido a los McIlroy (+7), Theegala (+6), DeChambeau (+5), Fleetwood (+5), Homa (+5), Tom Kim (+5), Hovland (+4) o Aberg (+4). Puede que examinar tal relación de nombres y resultados no sirva de consuelo a quien aspira a ganar, pero sí amortigua en parte la caída.



