
Nueve ediciones del Open se habían disputado en Royal Troon hasta la de esta semana, que es la décima. Pues bien, de los nueve ganadores distintos que se coronaron en el recorrido de Ayrshire, seis ganaron aquí su primer y único Open y, lo que es más curioso, su primer y único Grande. Seis de nueve, no está mal. Porcentaje más que suficiente como para considerarlo un sello de la casa, de Royal Troon, vaya usted a saber por qué extraña razón o simple casualidad.
Aquellos nueve ganadores en Royal Troon, que luego no volvieron o han vuelto (uno de ellos, Stenson, sigue en activo) a ganar un Grande son: Arthur Havers (1923), Tom Weiskopf (1973), Mark Calcavecchia (1989), Justin Leonard (1997), Todd Hamilton (2004) y Henrik Stenson (2016). De hecho, los cuatro últimos triunfadores en este campo cumplen con el peculiar requisito. ¿O es una maldición? Cuesta llamarlo así cuando en realidad lo que hay por medio es todo un triunfo en un Grande…
La rocambolesca cuestión es que, una vez disputados los primeros 54 hoyos encontramos entre los principales candidatos a la victoria de 2024 a varios jugadores que no han ganado nunca un Grande y que, mientras no ganaran un segundo, bien podrían agrandar esta curiosa leyenda. Comenzando por el líder en solitario, Billy Horschel; y continuando por cuatro de los seis jugadores que están empatados en segunda posición, Thriston Lawrence, Sam Burns, Russell Henley y Daniel Brown, sin duda el gran protagonista inesperado de esta edición.
Seguro que cualquiera de ellos estaría dispuesto a ‘arriesgarse’ a caer en la supuesta maldición, que un Grande es un Grande y cualquiera sabe cuándo voy a volver a tenerlo tan cerca a falta de sólo 18 hoyos. Más vale pájaro en mano…


