Inicio Grandes Circuitos «Cuando la gente lo compara con Jack o Tiger, yo veo a...
Ten Golf habla con John Fields, Head Coach de Scheffler en la Universidad de Texas

«Cuando la gente lo compara con Jack o Tiger, yo veo a Seve»

Compartir
Scheffler junto a John Fields durante su etapa universitaria
Scheffler junto a John Fields durante su etapa universitaria

John Fields es una auténtica leyenda entre los head coach Uuniversitarios en Estados Unidos. Desde 1997 ejerce esa tarea en Texas University. Entre sus alumnos están Jhonattan Vegas, Dylan Fritelli, Doug Ghim, pero sobre todo destacan dos campeones de Grandes… Cuidado: un tal Jordan Spieth y quizás les suene otro llamado Scottie Scheffler. Elegido coach del año en 2022 ha llevado a su universidad a dos títulos de NCAA. Toda una institución.

En plena resaca emocional por la victoria del Número Uno del Mundo en el Open, Ten Golf ha hablado en exclusiva con el que fuera el head coach de Scottie durante cuatro años. Ahí encontramos una conexión impresionante con España. ¿De qué se trata? Fácil. Su amor por el gran genio de Pedreña, Seve Ballesteros. Fields confiesa: Scheffler y Seve están unidos de alguna manera. «Hay una energía interior, una creatividad y una forma de competir que me recuerda al legendario Seve». No es un cualquiera el que lo dice, es una voz autorizada que conoce el alma competitiva del texano como pocos.

Fields habla de lo que sabe, no sólo porque haya entrenado a campeones del PGA Tour, si no porque también fue jugador del Circuito Europeo en 1983 y tuvo la fortuna de ver y competir mano a mano con el mago Seve. La admiración era previa, pero ese año se convirtió en amor incondicional. Nunca llegó a jugar con él, pero lo observó con devoción, aprendiendo de su genialidad en el campo. “Ver a Seve era una experiencia. Si él jugaba por la mañana, yo iba a verlo por la tarde. Si era al revés, lo mismo. Pasaba mucho tiempo viéndole en el campo de prácticas. Tenía una forma de competir que era hipnótica”, recuerda.

Tres décadas después, Fields admite que se encontró con un muchacho con algunos rasgos que le recordaban al genio cántabro. “Scottie tiene una creatividad natural para salir del problema, para imaginar golpes imposibles y ejecutarlos sin miedo. Es algo que no se enseña. Seve también tenía eso. Cuando lo vi en el rough, sacando tiros imposibles, pensé: ‘¿Dónde he visto esto antes?’. La respuesta fue inmediata”.

Sostiene de broma, pero con convencimiento: «Si es verdad que hay una segunda vida, seguramente Seve se metió en el cuerpo de Scheffler. Me parece que son muy similares». BalleScheffler se decía para sus adentros viendo el parecido tan evidente entre ambos jugadores.

La comparación va más allá del juego corto. “Hay una expresión en la cara de Scottie, una determinación en su mirada, incluso un parecido físico. Sin barba, tiene una barbilla que me recuerda mucho a la de Seve. Es como si fuera una versión moderna y más fuerte físicamente de Ballesteros. Incluso la forma en que sostiene el finish del swing, ese gesto a lo Arnold Palmer, también lo hacía Seve”.

Durante su etapa en la Universidad de Texas, Fields aprendió una lección importante: cuando Scheffler se metía en problemas, lo mejor era no intervenir. “Le preguntaba qué iba a hacer y la mayoría de las veces fallaba el golpe. Cuando empecé a callarme, el 95% de las veces lo ejecutaba con éxito. Tenía algo especial. En mi interior pensaba: Déjale ser Seve. Déjale ser Scheffler”.

John Fields nunca habló con Scottie sobre Seve. Nunca le planteó la comparación. “No era necesario. Era algo que me decía a mí mismo para calmarme cuando las cosas se ponían tensas. Sabía que podía confiar en su instinto”.

Más allá del talento puro, lo que más impresionaba e impresiona al coach es la integridad de Scheffler como persona. “Es un ser humano extraordinario. Ama a la gente. Es especialmente amable con los niños. Tiene esa sensibilidad y empatía que también tenía Seve. Son personas que te marcan”.

Para Fields, la conexión espiritual entre ambos jugadores también se refleja en el respeto que generan entre sus pares. “Cuando Seve falleció, muchos lloraron. Nick Faldo, Ben Crenshaw, Bernard Langer… todos derramaron lágrimas por él porque lo amaban. Scottie está en esa misma categoría. Es imposible no quererlo”.

El coach de Texas cree que lo que Scheffler está logrando en su carrera es extraordinario, pero no le sorprende. “Lo vimos desde sus años en Texas. Era extremadamente competitivo, pero también disciplinado. Se graduó con un título en finanzas en cuatro años, mientras jugaba a un altísimo nivel. Eso te habla del tipo de persona que es”.

Aún mantiene contacto regular con Scheffler y su esposa Meredith. “Le mandé un mensaje después de ganar el Open. Meredith suele contestar porque Scottie está muy ocupado, pero siempre agradecen. Son una bendición para el PGA Tour”.

A lo largo de la conversación, Fields vuelve una y otra vez a ese punto en común: la pasión. “Cuando vi a Scottie llorar en el podio, escuchando el himno nacional tras ganar el oro en París el año pasado, pensé inmediatamente en Seve. Él habría hecho lo mismo si hubiese ganado algo así representando a España. Esa emoción pura, sin filtros, es lo que conecta a los grandes de verdad”.

Fields se emociona al hablar de aquellos días en el European Tour. Recuerda a Seve apostando con su caddie en el putting green, bromeando con los fans, siempre con una sonrisa, pero con una mirada de fuego. “Era puro carisma. Y Scottie tiene eso. Puede parecer tranquilo por fuera, pero por dentro es un volcán competitivo”.

Hoy, tras su cuarta victoria en un major, Scheffler sigue sin haber perdido el norte. “Es el mismo chico de siempre. Trabajador, respetuoso, humilde. Pero ahora, con cada título, va cimentando su legado. Y en mi mente, ese legado siempre estará conectado al de Seve”.

La comparación no es gratuita ni oportunista. Viene de alguien que ha vivido el golf profesional desde dentro, que vio a Seve brillar en su mejor momento y que ha acompañado a Scheffler desde sus inicios. “Cuando la gente lo compara con Tiger o con Jack, yo pienso en Seve. Por su creatividad, por su magnetismo, por esa magia que no se entrena. Hay algo de Seve en Scottie. Y eso me hace muy feliz”.