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Declaraciones de Jon Rahm en la previa del arranque del The Open 2025

La primera lección que Jon Rahm aprendió en un links

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Jon Rahm atiende a los medios en la previa de la 153 edición del Open I ©The Open

Jon Rahm aterriza en Royal Portrush con la ilusión intacta de cada mes de julio cuando llega el momento del Open Championship. El golfista de Barrika, uno de los grandes aspirantes al título se siente a gusto: «Cada año espero esta semana con muchas ganas. Irlanda e Irlanda del Norte han sido muy buenas conmigo a lo largo de mi carrera», aseguraba en rueda de prensa.

El español echa la vista atrás y se le escapa una sonrisa. Jon recuerda perfectamente la primera vez que jugó en un links. Fue con su padre Edorta en la previa del British Boys de hace 16 años. El doble ganador de Major se llevó aquel día una lección que todavía no ha olvidado: «Fue en 2009, en Royal Cinque Ports, durante el British Boys. Íbamos a jugar en St George’s, pero estaba cerrado, así que fuimos mi padre y yo. Me acuerdo perfectamente del hoyo 1: viento a favor, cogí el driver y mi padre me dijo que quizás debería pegar un hierro 3. Yo le dije que ni hablar. Era joven. Serían unas 300 y pico yardas. Al final usé el hierro 3, le hice caso, pegué el golpe, y vi cómo botaba una vez, dos veces, tres… Fue muy revelador para empezar. En el siguiente hoyo teníamos el viento en contra y fue todo lo contrario. Tuvimos un día fantástico. Me encantó. También tuve una buena experiencia en St George’s. Mi primera experiencia en golf links fue muy divertida». Así son los links y así lo vivió de primera mano ese adolescente que no ha olvidado la lección. Ese día, por cierto, hicieron a su padre miembro honorífico del campo.

Un amor a primera vista. Desde entonces, Rahm ha aprendido a dominar este estilo tan particular, donde el viento, el suelo firme y la creatividad mandan. Un segundo puesto, un tercero y un séptimo en tres de las cuatro últimas ediciones le avalan. Esta semana, en uno de los campos más emblemáticos de la rotación del Open, quiere convertir esos recuerdos en algo aún más grande: su primera Jarra de Clarete.

Reconoce que nada le puede hacer más ilusión que este trofeo: «El Open Championship es el evento más prestigioso que se puede ganar en golf, creo que la Jarra de Clarete es la más especial. También tiene un orden porque cambia de sede, así que si puedes ganarlo en St Andrews, no creo que haya nada en el golf que se le acerque. Para mí, el Open es eso. Es la cuna del golf. Empezó en esta parte del mundo y es el campeonato más antiguo que tenemos, y eso es lo que lo hace tan especial — el tipo de golf que jugamos, los campos links, los elementos, el clima, es bastante único. No creo que haya una palabra para describirlo, pero todo junto es lo que lo hace tan especial».

Sin embargo al gol español se le resiste este torneo. Han pasado 37 años desde que un español alzó por última vez la Jarra de Clarete. Fue Seve Ballesteros en 1988, y desde entonces, aunque nombres ilustres como José María Olazábal o Sergio García han acariciado el sueño, el golf español no ha vuelto a coronarse en el major más antiguo del mundo. “Ganar un Open nunca es fácil”, explicaba el de Barrika. «Seve jugaba de una manera única. Nadie más ha jugado ni juega como él. Pegaba driver en todos los hoyos y de alguna manera encontraba el green y lo convertía en birdie con el chip o el putt. No era normal, y por eso se le quería tanto en Gran Bretaña e Irlanda».

Rahm reconoce que tanto él como sus compatriotas han seguido otros caminos. Jugadores como Sergio o el propio Olazábal se han caracterizado por su precisión desde el tee o con los hierros, pero no por ese estilo imprevisible y mágico del genio de Pedreña. «Después de Seve, puede que hayamos tenido un gran juego corto, pero ninguno ha jugado como él. Y eso quizás explica en parte la ausencia de más victorias españolas en este torneo».

Si pudiera elegir no lo duda, Rahm emularía el estilo de su ídolo: “Si me aseguras que puedo ganar un Open jugando como Seve, lo haría sin dudar. Pero no hay manera de garantizar eso”.

En cuanto a la preparación con la que llega al último Major del año y pese a no tener victorias esta temporada, el español aterriza en Royal Portrush con una gran cosecha en Valderrama gracias a su segundo puesto. Considera el test andaluz como un buen adelanto de lo que se viene encima: En Valderrama tuvimos bastante viento, y eso siempre va a ser ualgo muy interesante de cara a prepararse para este Major. La otra cosa que hace Valderrama es que es muy desafiante. En cada golpe que das allí tienes muy poco margen de error, así que te prepara mentalmente para el reto que puede suponer un Major. No al máximo, pero es lo suficientemente desafiante como para que tengas que pensar un poco en ello. Con el viento obviamente hay diferencias, pero en esos dos aspectos ayuda».

Sobre el propio Portrush reconoce que tiene dos hoyos favoritos. Uno actual y otro del pasado: Si tengo que quedarme con uno habría sido el antiguo hoyo 17. Creo que Adam está harto de que le diga cómo era el viejo 17: «Aquí es donde solía estar el tee de salida. Con el viento de ayer, este bunker habría entrado en juego. Ese era definitivamente mi favorito cuando jugué el Amateur aquí. Era simplemente impresionante.

Si tengo que elegir un hoyo de los que estamos jugando, probablemente sería el 4 o el 5. Creo que el hoyo 5 es bastante inusual en el golf links. Es un gran cambio de elevación, un par 4 manejable. No estoy acostumbrado a estar en el tee de salida de un campo links y tener una vista de todo el campo como esa, mirando al océano. Creo que es un buen hoyo. Y el 4, por su dificultad y complejidad, siempre me ha gustado. Sin embargo, probablemente sea el 5 el que me guste más que el 4.