
Un final para el recuerdo. El US Open ha vivido una desenlace épico entre Bryson DeChambeau y Rory McIlroy que ha terminado con la victoria del norteamericano. El segundo Major de su carrera.
Pinehurst Nº2 ha sido testigo de una batalla noble entre dos grandes contendientes. Lo vivido en la jornada dominical ha dejado numerosos e interesantes detalles por el camino.
El ambiente. Si la batalla en el campo ha sido titánica, la vivida en las gradas no se ha quedado atrás. Los birdies de McIlroy eran celebrados por miles y miles de personas con rugidos que resonaban a lo largo y ancho del campo. Da igual a qué distancia estuvieras, sabías que el norirlandés había embocado: «Rory, Rory, Rory». Es habitual que el público norteamericano se vuelque con el norirlandés, pero no deja de llamar la atención cuando el rival precisamente es uno de los suyos.
El apoyo a DeChambeau no se ha quedado atrás. El norteamericano es cada vez más el hombre del pueblo y se le empieza a ver como un héroe muy cercano a la gente. Lo más curioso, no obstante, es que no ha sido una batalla campal entre LIV Golf y PGA Tour, tal y como se podría intuir. Realmente, por momentos parecía una enfrentamiento al más puro estilo Ryder Cup: «USA, USA, USA» era el cántico que más se oía para celebrar los golpes de Bryson. Curiosamente, el estadounidense no estuvo presente en la dura derrota del Marco Simone el año pasado. Veremos si en Bethpage DeChambeau se puede sacar la espina y ayudar a su país a recuperar el ansiado trofeo.
La cercanía de Bryson con el público. Llama poderosamente la atención la constante interacción que ha tenido DeChambeau con la grada durante toda la vuelta. Puños con los aficionados, gritos de júbilo mirando a la grada y saludos constantes a los más pequeños. Habituados a que los jugadores estén absolutamente centrados en su ronda de golf, parece que Bryson está hecho de otra pasta y necesita sentir el calor constante de su gente. El público, por cierto, está encantado de devolverle el cariño.
Un detalle en este sentido se ha visto minutos después de ganar el torneo. Nada más levantar el trofeo ha dado una especie de vuelta de honor y se ha acercado a la zona del público permitiendo que la gente pudiera tocar el trofeo. «Quiero que sintáis que el título también es de cada uno de vosotros y que hoy lo celebréis de algún modo», ha dicho en la entrega de premios.
La emoción. Uno de los momentos más emocionantes se ha vivido cuando DeChambeau se ha roto preso de la emoción. Ha sido al terminar la ceremonia de entrega de premios. Nada más acabar la entrevista con el campeón. Ahí, Bryson, que acababa de recordar la figura de su fallecido padre, se ha echado a llorar visiblemente afectado. La tensión acumulada daba paso a unas lágrimas cargadas de emoción.
El abrazo. Sergio García ha sido el único jugador que ha esperado en el green del hoyo 18 para celebrar la victoria con su colega de circuito. Se han fundido en un largo abrazo que ha dado paso a una animada conversación. Angela, la mujer del español, también ha felicitado al campeón del US Open. El de Borriol y el doble campeón del Abierto de Estados Unidos han estrechado lazos desde que ambos están en el LIV. Además, comparten agencia de representación. Bonito gesto el de Sergio.


