Patrick Cantlay (-5) es el primer líder del US Open 2024. Si uno piensa en su perfil como jugador, cualquiera diría que el Grande de la USGA se le ajusta como anillo al dedo. Se agarra como nadie al campo, aguanta carros y carretas bajo presión y patea como los ángeles cuando toca sacar pares adelante. Si el asunto se pone duro y complicado, Cantlay es siempre buena compañía.
Sin embargo, la tozuda realidad de su hoja de servicios en el US Open (y el resto de los Grandes) no dice lo mismo. Nunca ha acabado en el top 10 en este torneo, y lo ha jugado ya nueve veces, y es la primera vez que se sitúa al mando de una clasificación en un Grande. ¿No les parece increíble? Más de uno se hubiera jugado una mano a que esto no era así…
Cantlay ha firmado una tarjeta que no parecía existir hoy en Pinehurst Nº2. Sí, se puede jugar bajo par, ahí está la clasificación para demostrarlo, pero hacerse 65 golpes es otra historia. Hay que jugar muy bien, como hecho Patrick, y añadir al cóctel alguna que otra delicatessen. Por ejemplo, ha metido dos desde fuera, una desde el búnker en el 11 y otra en el 18 desde la calle a unos cinco metros de la bandera. Además, ha metido seis putts de entre cuatro y ocho pies para par. Todos los que ha tirado desde esa distancia. No le den más vueltas, ahí está ese cinco bajo par.
No se dejan engañar por el cinco menos de Cantlay. El campo está durísimo y los birdies son casi mirlos blancos. Se hacen, sí, pero a cuentagotas. Y eso que las condiciones son impecables, sin viento y con los greenes aún un poco receptivos. Vertiginosos, pero con la suavidad suficiente como para poder dejar alguna cerca. No muchas. La clave esta semana es no hacer muchos bogeys.
A un golpe del líder se ha colocado Ludvig Aberg (-4). Otra vez el sueco arriba en un Grande, como en el Masters, donde acabó segundo. No olvidemos que Augusta fue su primera aparición en Majors y este US Open es la tercera. El chico maravilla del golf europeo ataca de nuevo. Su receta ha sido paciencia y disciplina. «No sé si soy disciplinado en todos los aspectos de mi vida, pero sí me gusta hacer bien las cosas». Por cierto, qué cosas, el primer recuerdo del US Open que tiene Aberg es Pinehurst en 2014. También jugó aquí el US Amateur de 2019. Ya ven, parece que hay un vínculo.
Del turno de mañana hay nueve jugadores que han terminado bajo par. Además de Cantlay y Aberg, hay que añadir un sorprendente Matthieu Pavon (-3). Decimos sorprendente por sus resultados más recientes. Viene de fallar dos cortes y su último top 10 fue en Singapur en el DP World Tour. Sin embargo, está claro que el golfista galo no deja de crecer. Hoy ha llegado a liderar con -5 después de un eagle, su segundo del día. Es la primera vez que sucede en un US Open en Pinehurst.
El resto de jugadores bajo par: Tony Finau (-2), SH Kim (-1), Corey Conners (-1), Sergio García (-1), Sam Bennett (-1) y Aaron Rai (-1).
Otros nombres propios de este arranque son Brooks Koepka (PAR), que llegó a ponerse tres bajo par, y se dejó mucho con tres bogeys entre el 13 y el 16, Collin Morikawa (PAR), que ha sobrevivido a dos dobles bogeys, Robert Rock (PAR), que ha hecho una vuelta galáctica estando semi retirado, o Cameron Smith (+1), que sin estar brillante ha logrado sobrevivir.
Tiger Woods (+4) no ha empezado de la mejor manera, pero su golf ha ofrecido sensaciones mucho mejores que su resultado. Desde el tee ha estado casi magistral y lo que han fallado han sido los hierros. Físicamente está bien y con ganas de darle la vuelta a la tortilla. «No he estado bien con los hierros ni con el putt. Ahí ha estado la clave. Las he dejado más lejos de lo que hubiera querido en los tiros a green y después he pateado tres veces. Si quitamos eso habría sido una gran vuelta de golf», señala. Al acabar se marcha a la cancha de prácticas a pulir cosas. Otra buena señal de que físicamente está bien.
En lo más negativo hay que colocar a Phil Mickelson (+9), Justin Thomas (+5) o Adrian Meronk (+6). Tampoco ha tenido un buen inicio David Puig (+6). Las ha peleado todas, se ha dejado la piel en cada recuperación, pero de tee a green ha estado bastante desacertado y esta es la razón de que haya terminado con un resultado tan abultado. Aún así, tiene margen de recuperación. Recuerden que el corte en el US Open está en los 60 mejores y empatados.



