Sergio García (-1) ha entregado este jueves una de las mejores vueltas del día en el arranque del US Open Championship en el recorrido Nº2 de Pinehurst. Ha sido también una de sus mejores rondas en este Grande. Concretamente, su tercer mejor comienzo (sólo superado por 2016 y 2002) y su octava mejor tarjeta de siempre. Se dice pronto si tenemos en cuenta que ha jugado 87 vueltas en el US Open. Ha sido una puesta en escena sobresaliente. Se mete arriba a cuatro golpes de Patrick Cantlay (-5), primer líder.
Han pasado 25 años desde su debut en este torneo allá por el año 2000. Pues bien, Sergio aún se sigue sorprendiendo a sí mismo. Para aquellos que aún pongan en duda que aquello de que siempre, durante toda tu vida, puedes estar aprendiendo cosas nuevas, hoy García ha dado una lección. Asegura que ha sido una de las mejores jornadas de su carrera desde el tee y la primera vez que consigue ser paciente y ajustarse al plan durante los 18 hoyos.
«La estrategia era tirar a centro de green y ser muy prudente con los putts. No me he salido de ahí nunca. Y no era fácil, porque he jugado tan bien desde el tee que he estado muchas veces en posición de poder atacar alguna que otra bandera. Sin embargo, siempre hemos tirado cinco o seis metros lejos del agujero. La línea es muy delgada entre un buen golpe y uno que no es nada malo, pero acaba muy mal. Nunca había tenido tanta paciencia ni esa mentalidad en una vuelta estando tan bien colocado desde el tee. Estoy orgulloso y satisfecho», aseguraba después de firmar la tarjeta.
Ha jugado muy bien y el plan ha salido perfecto. Empezando desde el tee. Poco antes del torneo de Miami de LIV Golf, hace algo más de dos meses, metió en la bolsa un nuevo driver, el TaylorMade Q10 Max. Fue un amor a primera vista y le está funcionando de maravilla. Está muy a gusto con él. Hoy ha cogido 13 de las 14 calles, aunque él discrepa… y con razón. «Para mí han sido catorce. La única que he fallado ha sido en el 1 y ha botado casi en el centro de la calle, pero rodando ha terminado justo fuera. Esa también me la doy. Han sido 14».
En cuanto a los tiros a green, más de lo mismo. Un maravilloso reloj. Ha recordado a sus mejores versiones de Valderrrama. Ha cazado 16 greenes. Sólo ha tenido que recuperar en el 2, donde ha metido un muy buen putt de cuatro metros y medio, y en el 9, donde ha firmado una excepcional sacada de búnker y un gran putt de menos de un metro.
De hecho, aún podría haberse llevado un botín mejor de esta primera vuelta si hubiera entrado algún putt más. Sergio no se pone tan estupendo. «No es fácil tirar los putts de birdie. No puedes ser agresivo porque te pasas metro y medio de la bandera y acabas fuera de green. Hay que tirar con mucho tiento», afirma.
Sergio ha celebrado sus bodas de plata en el US Open con una magnífica ronda de golf, jugando bajo par, sin cometer ningún bogey y superando desafíos mentales imposibles en el pasado. No se puede pedir mucho más.



