
Scottie Scheffler (+5) tendrá que esperar a que se haga de noche en Pinehurst para saber si pasa el corte en el US Open. Una aciaga vuelta sin birdies de 74 golpes lo ha colocado al borde del abismo. En el momento de entregar su tarjeta, su resultado era puesto 84º. Entran los 60 primeros y empatados. Al límite.
Situación extraña para el Número Uno del mundo, que no falta a un fin de semana desde el FedEx St Jude de 2022, en el mes de agosto, hace casi dos años. Más extraño aún es que no haga un birdie en los 18 hoyos. Es la primera vez que le ocurre en un Grande desde que es profesional y como amateur sólo le pasó una vez, en el US Open de Oakmont en 2016. Ha jugado 65 rondas como pro en majors. También es la primera vez que se marcha en blanco desde 2022. Había encadenado 168 vueltas consecutivas rascándole al menos un golpe al campo.
La explicación a este récord negativo del golfista más en forma del planeta, recordemos que llegaba a este US Open con once top 10 consecutivos y cinco victorias, ganando la semana pasada el Memorial, está en los greenes. No busquen más. El golfista que reside en Texas ha sufrido un verdadero martirio chino con el putter y ha terminado desesperado, sin saber muy bien si reír o llorar.
Los números son incontestables. El putt más largo que ha metido este viernes ha sido de dos metros y medio en el 13 para salvar el par. A partir de ahí, ninguno ha superado el metro. Ninguno es ninguno. De hecho, Scheffler no ha jugado mal de tee a green. Se ha dejado algunas oportunidades, pero ha estado horrible en el arte de matar. Ha tenido hasta diez putts de menos de cinco metros y ha fallado nueve. Sólo ha metido el citado del 13. También se le han escapado hasta cinco putts de menos de tres metros. Desesperante y muy frustrante.
La vuelta iba torcida, pero más o menos se aguantaba por su juego largo, especialmente los hierros a green. Sin embargo, terminó de descarrilar en el hoyo 5, el único par 5 de los primeros nueve, los segundos de Scheffler hoy. Pegó una salida inmaculada, pero su segundo golpe, buscando el green, botó en la hierba segada al ras, pero iba muy justa por la izquierda y acabó resbalando por la escapatoria para acabar en las míticas zonas de arenas y moña de Pinehurst.
La bola se le quedó bien y trató de apurar el approach para dejarse una opción de birdie. Sabía que venía necesitado. Sin embargo, se quedó corto y la pelota volvió a sus pies. El cuarto golpe se marchó largo, casi filazo. La cogió muy limpia y se voló el green al otro lado. Momento ping pong. Desde allí pegó el quinto y la dejó a unos cuatro metros para bogey. Por supuesto, en la línea del día, falló el putt… Doble bogey demoledor y +5.
Scheffler estuvo trabajo mucho con Phil Kenyon en los días previos al US Open en el putting green de Pinehurst, pero no ha terminado de encontrarse cómodo. En el momento de acabar su ronda, había perdido más de tres golpes de media respecto al resto, su peor registro este año. Una tortura.


