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La experiencia de jugar Diente de Perro en Casa de Campo, uno de los 50 mejores campos del mundo

Cuando la Gioconda te susurra en el tee del hoyo 5

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Pete Dye es el encargado de dar la bienvenida cada mañana a todos los golfistas que llegan a Casa de Campo para jugar Diente de Perro. El campo caribeño es una de sus principales obras de arte, que en el caso del genio Dye es mucho decir.

Una estatua suya preside el acceso al cuarto de palos. Tiene una medio sonrisa, al estilo de la Gioconda, enigmática, a medio camino entre la satisfacción por el trabajo bien hecho y el desafío. Como si con su mirada te dejara caer… a ver lo que eres capaz de hacer en este campo.

Diente de Perro prácticamente no necesita presentación. Lo que hay que hacer es jugarlo. Es un par 72 de más de 7.400 yardas situado en la costa Este de la República Dominicana, dentro de una coqueta ciudad llamada La Romana. Está calificado cada año como el recorrido Número Uno del Caribe y nunca sale del top 50 entre los mejores campos del mundo. Siete de sus 18 hoyos transcurren al borde del Mar Caribe, y cuando decimos al borde es algo literal, no una manera de hablar. Hay momentos en los que incluso te puedes mojar con las olas que mueren en la orilla.

El diseño de Dye ha acogido a lo largo de sus más de treinta años de historia muchos grandes campeonatos. Por sus fairways y greenes han pasado algunos de los mejores golfistas del mundo y todos han quedado embelesados con su diseño, la exquisita preparación y, por supuesto, las extraordinarias vistas al Caribe. Entre los torneos que se han jugado en Casa de Campo destaca el Campeonato del Mundo, masculino y femenino (Eisenhower Trophy y Espirito Santo Trophy) de 1974. Aquella edición la ganó Jerry Pate y en aquel equipo norteamericano estaba Curtis Strange, ganadores de tres US Open entre ambos. Casi nada.

También se celebró en Casa de Campo el Shell’s Wonderful World of Golf, un mano a mano fantástico entre Raymond Floyd y Fred Couples, en 1994. Entre los dos jugadores suman cinco grandes. Y más recientemente, Diente de Perro ha vuelto al primer plano de la actualidad de las grandes competiciones siendo sede del República Dominicana Open, una cita del PGA Tour Latinoamérica que ganó el año pasado Rodolfo Cazaubón y que se volverá a disputar este año, en el mes de mayo. Sin olvidar, obviamente, el Latin America Amateur Championship 2016, un torneo celebrado en enero y que ganó Paul Chaplet, el jugador más joven del torneo y que se convertirá, gracias a este triunfo, en el primer golfista de Costa Rica que disputará el Masters de Augusta el próximo mes de abril.

La historia de Diente de Perro sólo refleja la grandeza de un recorrido que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y a la tecnología. No necesita ser muy largo para convertirse en un enorme desafío para los jugadores. Es más, Chaplet ganó con tres bajo par después de cuatro jornadas hace menos de un mes. No es fácil elegir el mejor diseño de Pete Dye, un artista cuya firma está rubricada en recorridos como Sawgrass, Ocean Course en Kiawah Island o Whistling Straits, por citar sólo algunos.

Con más de tres décadas a sus espaldas, el campo caribeño es todo un clásico. Y si a alguien se le ocurre olvidarlo, sólo tiene que asomarse al tee del hoyo 5, un par 3 corto, de pitch o hierro 9 máximo, donde tiras a un green en península bañado por el mar… Justo ahí, se te vuelve a aparecer la sonrisa de la Gioconda… Y ahora qué, majete, te susurra al oído.