El presidente de la PGA de América, John Lindert, ha explicado que el comité de selección de la Ryder Cup mantuvo una reunión telefónica hace poco más de dos semanas y que Keegan Bradley fue la elección unánime para liderar a Estados Unidos dentro de un año en Bethpage, Nueva York. Ni siquiera hubo un contacto previo para tantear su disposición.
Bradley fue informado de su selección mediante una llamada mientras conducía a casa desde el Travelers Championship e, ironías del destino, fue Zach Johnson la persona que se lo dijo, el mismo que hace unos meses lo llamó para decirle que no estaba en el equipo de la Ryder de Italia. Una doble redención.
Keegan Bradley se quedó fuera del equipo estadounidense de la Ryder Cup de 2023 que perdió en Roma. A Bradley en sentó fatal. Lo asumió, pero no lo entendió. Estaba por delante en la clasificación por puntos de otros jugadores que sí fueron elegidos por el capitán como Rickie Fowler o Justin Thomas. El mundo fue testigo de su decepción en el documental Full Swing. «Me quedé destrozado», dijo.
Si algo tiene claro el nuevo capitán es que no se casa con nadie. Así al menos lo ha dejado claro en su primera comparecencia ante los medios desde que se anunció su nombramiento. «Voy a tener a los 12 mejores jugadores. No me importa dónde jueguen. Tenemos la misión de ganar este torneo. No me preocupa el tema de LIV. Cuando lleguemos a Bethpage en 2025, no tenemos ni idea de cómo estará esa situación». Ni amiguismos, ni política. Ahí tienen el primer mensaje del nuevo capitán.
Bradley, hijo de un profesional de la PGA, creció en Vermont y a los 13 años acudió en directo a hombros de su padre a la Ryder Cup de 1999 en Brookline, Massachusetts. Fue testigo directo del histórico putt de Justin Leonard en el green del hoyo 17 de The Country Club. El putt que metió en el Individual contra Olazábal y que terminó de decidir la Ryder para Estados Unidos. Se recuerda como una de las Ryder más calientes de los últimos tiempos. Lo mismo que se prevé para Nueva York el próximo año. Bradley, en su salsa. Hoy mismo recordaba que corrió hacia el green del hoyo 18 para unirse a la celebración.
Por otro lado, Keegan formó parte del equipo estadounidense que desperdició una ventaja de 10-6 en los Individuales ante los europeos en la última jornada. Después de aquello, prometió que no abriría su maleta de la Ryder Cup hasta que su equipo ganara. Más de una década después, la maleta sigue cerrada, ya va siendo hora de sacarla del armario…



