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El de Barrika se convierte en el sexto español en ganar una Ryder fuera de casa

El día que Jon aprendió a llorar en un campo de golf

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Jon Rahm levanta la Ryder Cup I @Ryder Cup Europe
Jon Rahm levanta la Ryder Cup al cielo de Nueva York I @Ryder Cup Europe

Conocen a Jon Rahm, no es hombre de emociones fáciles. Pues ni siquiera el León de Barrika ha sido capaz de resistir todas las emociones vividas en la decisiva jornada de la 45º edición de la Ryder Cup. Europa se ha impuesto por apenas dos puntos de diferencia (15-13) cuando arrancaban con siete de distancia. Agónico. Precisamente desde Medinah, la Ryder no tenía un final tan apretado.

Nos trasladamos al green del 18 de Bethpage Black. Son las 17:16 hora local en Nueva York cuando sucede algo inédito. Y no, no es sólo que Shane Lowry ha embocado el putt decisivo que aseguraba al equipo europeo retener la copa dos años más. Apenas cuarenta y cinco segundos después, sucedía algo sin precedentes. Jon Rahm lloraba en un campo de golf. Ha sido, no podía ser de otro modo, al encontrarse con José María Olazábal: «Diría que no he llorado antes en un campo de golf. No me lo esperaba de mí, pero al ver a Olazábal ahí y con lo emocionado que se pone él, pues ha ocurrido y ha sido muy bonito». Ni el US Open de 2021, ni el Masters de 2023… esta competición tiene ese brillo, ese no sé qué

Sólo una Ryder Cup es capaz de generar emociones así. La tensión acumulada, los cinco partidos a las espaldas y el desenlace agónico han sido el cóctel perfecto para que las lágrimas brotaran en sus mejillas. Nada hacía presagiar que fuera a ser un domingo así. El domingo que se antojaba placentero se convertía en un tenso paseo al borde del precipicio. La realidad es que la tensión se acumulaba por Bethpage y así lo ha reconocido el español: «Ha sido de los domingos más tensos de mi carrera, sin duda. Por todo lo que podía pasar, por cómo iba el marcador. Ha habido mucha tensión, mucha presión…», sentenciaba el de Barrika al que se le veía visiblemente cansado.

El español reconoce que han sido jornadas de mucha intensidad: «Han sido días de no parar. Desde que salíamos al campo de prácticas hasta que terminaba la jornada, cada golpe, en cada swing, cada putt… ha sido muy intenso, la diferencia es que los dos primeros días tenía un compañero en el que apoyarme. Mentalmente ha sido muy complicado, pero finalmente hemos sobrevivido».

Jon, en su permanente pelea por ser un jugador importante en los libros de historia del golf, ya puede apuntarse el haber ganado una Ryder fuera de casa. Ya es uno de los 47 jugadores europeos que sabe lo que es ganar la competición en suelo norteamericano y el quinto español en conseguirlo tras Seve, Pepín Rivero, José María Olazábal, Sergio García y Miguel Ángel Jiménez. No tengan ninguna duda de que Rahm ya sabe que sólo Seve y Sergio lo consiguieron dos veces (1987 y 1995; 2004 y 2012). Este dato refleja, una vez más, el poderío del golf español.

La actuación individual de Jon en esta Ryder se puede decir que ha ido de más a menos. Empezaba con un viernes glorioso, tanto de resultados como de juego, el sábado ganaba su partido de foursome, pero empezaba a acusar el cansancio en las piernas y caía por la tarde en el fourball. Este domingo se ha visto superado 4&3 (el resultado más abultado del día) por un Xander Schauffele que le ha maniatado en los últimos nueve hoyos. El final no empaña una Ryder en la que se ha vuelto a erigir como uno de los grandes estandartes. Sólo ha sido superado en puntos por Tommy Fleetwood, Rory McIlroy y Tyrrell Hatton. Sólo la Ryder es capaz de sacarle una lágrima a Jon Rahm…