Cada golfista libra su batalla donde le toca cada semana. Ni los mejores se libran de vez en cuando de sufrir la incertidumbre de tener que hacer un birdie más o evitar un bogey ‘in extremis’ para pasar un corte. Ahí está el caso de Charl Schwartzel esta semana, que se ha quedado fuera, o mismamente el de Gary Stal, ganador la semana pasada, que tampoco estará en las dos últimas rondas en el Doha Golf Club.
Existen también otros casos casi esquizoides: Peter Uihlein se subía al tee de su penúltimo hoyo, el 8, mirando al liderato con un acumulado de -7, y terminaba en el 9 salvando apuradamente el par para pasar el corte después de firmar un quíntuple bogey…
La historia de Pablo Larrazábal (-2) y Adrián Otaegui (-1) ha marchado por esos derroteros anónimos de la épica. Ambos han pasado el corte con el cuchillo entre los dientes y sufriendo hasta el final. Uno, el catalán, porque lleva cuatro rondas de golf, las dos de Abu Dhabi y estas más recientes en Doha, en las que no mete apenas un putt desde estas distancias que marcan la diferencia entre el día y la noche (entre los tres y los seis metros de distancia).
Otro, el vasco, porque después de librar una dura batalla con el campo durante toda la jornada, encadenaba al fin dos putts de birdie de cinco y doce metros (han leído bien: doce metros) en sus dos últimos hoyos para pasar un corte que estaba llamando a la puerta del limbo…
Los luchadores Hispanos no sólo están sobre el parqué del Mundial de Qatar, sino también sobre el pasto del Doha Golf Club.



