Carlota Ciganda y Julia López Ramírez fueron dos de las grandes protagonistas de la victoria de Europa en la Solheim Cup de Bernardus. La navarra volvió a demostrar que esta competición tiene algo especial para ella, mientras que la malagueña cerró su debut sin conocer la derrota y con una victoria en los individuales que difícilmente olvidará.
Ciganda fue además la encargada de hacer oficial sobre el campo un triunfo que Europa ya tenía matemáticamente asegurado después de la victoria de Lottie Woad frente a Auston Kim. Con su partido frente a Jennifer Kupcho bajo control, la española tenía garantizado al menos el medio punto que necesitaba el equipo de Anna Nordqvist para alcanzar los 14,5.
«Estoy muy feliz. Hemos tenido un equipo fantástico durante toda la semana, uno de los mejores de los últimos años, y estoy muy contenta de haberlo conseguido por Anna«, señaló Carlota nada más terminar. Una victoria especial después de lo ocurrido apenas unas horas antes. Kupcho había sido precisamente quien, junto a Lindy Duncan, dejó sin punto a Ciganda y Céline Boutier en el último fourball del sábado con un desenlace extraordinario, embocando desde 91 pies en el 17 y resolviendo después el partido con otro enorme birdie en el 18. El domingo, Carlota se tomó su particular revancha.
Pero más allá de su actuación individual, Ciganda puso el acento en una de las claves que ha repetido Europa durante toda la semana: la fortaleza del grupo. «Todas formamos una unidad, un equipo. De eso se trata. Lo hemos pasado genial», explicó. Y dejó también una frase que resume perfectamente su especial relación con la Solheim. Una competición en la que hace tres años ya fue la heroína de Finca Cortesín con el punto que permitió a Europa retener el trofeo frente a Estados Unidos. «No sé qué me pasa en la Solheim, pero emboco muchísimos putts. ¡Tengo que llevarme esta mentalidad a los torneos normales!», bromeó.
Julia López, un estreno para recordar
Si Carlota representa ya la experiencia y la historia reciente de Europa en la Solheim, Julia López Ramírez es el futuro que empieza a abrirse paso. Su primera participación no ha podido resultar mucho mejor: dos partidos disputados, una victoria y un empate para sumar punto y medio de dos posibles y abandonar Bernardus invicta.
Después de empatar el viernes junto a Ciganda frente a Nelly Korda y Lauren Coughlin, Julia recibió de Nordqvist la responsabilidad de enfrentarse en los individuales a Yealimi Noh. Y respondió con una victoria por 3&2 que acercó todavía más a Europa a la Copa.
La española cerró el partido en el par 5 del 16 y la escena posterior explicó mejor que cualquier estadística el lugar que se ha ganado en el equipo: brazos al cielo y varias de sus compañeras corriendo hacia ella para celebrar juntas el punto. «No puedo expresarlo con palabras. Ese ha sido el putt más importante de mi carrera. Ha sido simplemente increíble», reconoció Julia.
Los nervios estaban ahí, como era inevitable para una debutante jugando unos individuales de Solheim con la Copa en juego, pero consiguió dominarlos. «Estaba nerviosa y creo que lo manejé muy bien. Estoy muy orgullosa de mí misma. He trabajado muchísimo para vivir un día como éste», dijo. Y había una prueba evidente de la intensidad con la que había vivido su primera Solheim: «Me he quedado sin voz de tanto gritar. Ha sido una semana increíble. Intentaba jugar por el equipo, jugar por Anna«.
Precisamente ahí coincidieron las dos españolas. Ciganda hablaba de una Europa convertida en «una unidad» y Julia explicaba prácticamente lo mismo desde la perspectiva de quien acaba de descubrir la competición desde dentro. «Sólo quería hacerlo por el equipo porque todas han sido increíbles. En estos momentos te olvidas de ti misma. Hay cosas que son más grandes que eso», aseguró López.
Carlota y Julia. La veterana que parece encontrar una marcha diferente cada vez que se pone los colores de Europa y la debutante que se marcha de Bernardus sin una sola derrota. Dos generaciones del golf español unidas por una misma competición y por una misma idea: en la Solheim, el equipo está por encima de todo.



