– Cómo vive Stacy Lewis la Solheim Cup. No quería ni mirar. Sencillamente, no era capaz. En el hoyo 18 era un auténtico manojo de nervios. El putt de Lauren Coughlin, que podía haber sido definitivo, ni lo vio. Estaba en el fondo del green con una rodilla al suelo y la mirada fija en la hierba. No se atrevía a levantar el cuello. No entró. Minutos después, cuando era Lilia Vu la que tenía la Solheim en su putter miraba medio de reojo desde la calle del 18 donde se encontraba ya con todo el equipo reunido. La alegría habrá sido inmensa, más el alivio. El trabajo de tres años daba al fin su fruto. Merecido.
– Lexi Thompson se despide entre toneladas de emoción. Jugaba su último partido de su última Solheim Cup y Lexi lo sabía, todos lo sabían. Nada más terminar y consumarse la victoria estadounidense era la más buscada, la más aclamada por sus compañeras. Ella no ha querido el foco y en cuanto ha podido se ha ido escabulliendo, pero la emoción era visible. Apenas podía sostener la copa entre sus manos. De hecho, en un momento dado se ha metido detrás de uno de las pantallas de los videomarcadores del hoyo 18 que daba justo al lago para que nadie viera. Necesitaba su momento de tranquilidad y de digerir todo lo que estaba sucediendo. No ha podido despedirse con victoria en un partido que llegó a liderar 3UP frente a Celine Boutier.
– Un cumpleaños que se ha atragantado. Jesús, el padre de Carlota Ciganda, celebraba hoy su cumpleaños. Día agridulce que no ha podido coronarse tal y como hubiera deseado. Viendo a su hija ganar la cuarta copa consecutiva. No todos los años se emboca el putt decisivo de una Solheim.
– El público. Una vez solucionados los incidentes de las lanzaderas del parking hay que reconocer que el Robert Trent Jones Golf Club ha sido un hervidero. Especialmente mágico ha sido el green del hoyo 14, donde se han vivido momentos únicos y donde por momentos las norteamericanas parecían imbatibles. Este domingo durante siete partidos consecutivos no han perdido ese hoyo y se lo han llevado hasta en cinco ocasiones. La grada se volvía loca. Lo momentos más eléctricos de la semana sin duda se han vivido en el anfiteatro natural de ese green. No fue en la jornada definitiva, pero el eagle de Nelly Korda después del horrible golpe mordido que pegó Allisen Corpuz y que terminó a tres metros de la bandera fue uno de los momentos más intensos de la mañana del sábado. Imaginen la que le espera a Europa en apenas doce meses en Bethpage.
– Al caddie de Nelly Korda. Eran las 13:30 y llegaba Jason McDede sonriente al túnel de acceso entre el hoyo 14 y 15, el caddie de Nelly. Bajaba divertido con una bebida que parecía ser alcohólica sin ser consciente de que las cosas en el marcador estaban cambiando por momentos. Casi se le ha atragantado la bebida cuando ha levantado la cabeza y ha visto como el marcador se iba trasformando en azul. Suerte que para sus intereses finalmente el triunfo se ha quedado en casa. Ha sido uno de los más felices en el green del hoyo 18.



