Inicio Solheim Cup Pettersen, Inkster y la deportividad

Pettersen, Inkster y la deportividad

Compartir

– Estados Unidos ganó la Solheim Cup porque rubricó una actuación soberbia en los individuales del domingo. Pocos peros se le pueden poner a Europa. Hay situaciones en el deporte en las que sólo puedes quitarte el sombrero y darle la mano al rival. Eso pasó el domingo. Los 69 birdies del equipo norteamericano hablan por sí solos. El récord anterior estaba en 48 en una sesión de individuales. Hagan cuentas. Fue una demostración soberbia. Golf salvaje.

Inkster afirmó que su equipo estaba concentrado y convencido de que podía lograr la remontada, pero que fue lo que pasó con Alison Lee en el green del hoyo 17 de su partido de fourball lo que encendió la mecha definitiva. La capitana americana es lista, tiene mucha experiencia y ha demostrado a lo largo de su carrera que es una competidora insaciable. Vio el error de su jugadora y la cazó al vuelo. No necesitaba más. Europa ya no era sólo el rival, era el enemigo capaz de usar cualquier artimaña posible para ganar el partido. Se lo metió en la cabeza a sus jugadoras y funcionó.

– Inkster acusó ayer de falta de deportividad al equipo de Europa. Aseguró que algo así no se le puede hacer a una compañera. Que Pettersen y Hull deberían haber sido magnánimas, perdonar el error de Alison y concederle el hoyo. Si la propia Inkster hubiera estado en el lugar de Pettersen, nunca sabremos lo que habría hecho. Lo que sí sabemos es lo que hizo ella en Loch Lomond jugando contra Annika Sorenstam el primer individual de la Solheim en el año 2000: le hizo repetir un chip porque la sueca, sin darse cuenta, había jugado fuera de turno. El chip, por supuesto, había sido extraordinario y la norteamericana no vio el momento de decírselo antes de que golpeara la bola… ¿Las reglas son las reglas siempre, o sólo cuando nos viene bien?

– Algo más de 24 horas después sigo sin tener un veredicto claro sobre lo que ocurrió en el green del hoyo 17 entre Pettersen, Lee, Hull y Lincicome. Creo que lo importante aquí es la intención y no hay por qué dudar de la palabra de las jugadoras. Partamos de la base para no perder la perspectiva. El error fue de Alison Lee y así lo reconoció la propio jugadora y su compañera de partido, Brittany Lincicome. A partir de ahí, para mí lo más importante es la intención de Pettersen y Hull. Si realmente habían concedido el hoyo en sus cabezas y cuando vieron que había cogido la bola se agarraron al error para sacar ventaja, o aún peor, si se movieron en el green para engañar a Lee y que cogiera la bola para después jugársela, pues qué quieren que les diga, me parece horrible. Pero sinceramente, no creo que fuera eso lo que ocurrió y, sobre todo, nunca lo sabremos. Dudo que dos golfistas de la talla de Pettersen y Hull, por mucho que la noruega tenga fama de agria, actúen de esa manera tan burda. La nórdica lleva mucho años en esto, ganando mucho y nunca se le ha descubierto en una actitud similar. Simplemente, Lee se equivocó y pagó por ello. Los errores se pagan. ¿O usted tiraría fuera un penalti por una mano tonta de un jugador rival? ¿O usted fallaría a propósito dos tiros libres si su defensor ha cometido una falta infantil?

Cristie Kerr firmó ayer una actuación antológica en los individuales, la mejor de la historia de la Solheim Cup. Hizo nueve birdies y un parcial de ocho bajo par ante la joven Hull. Superó todos los registros. Dicho esto, no me gusta su actitud, no me gusta cómo trata de intimidar a las rivales y no me gusta que sea incapaz de reconocer jamás un buen golpe de otra jugadora. Hala, ya me he quedado a gusto.

Paula Creamer igualó ayer a Meg Mallon como la segunda jugadora que más puntos ha sumado para Estados Unidos en la historia de la Solheim Cup (16,5). La ‘Pantera Rosa’ está ya a sólo dos puntos de la primera posición, ocupada precisamente por Juli Inkster. Tiene muchas papeletas de superarla en las próximas ediciones y Lexi Thompson tiene todo en su mano para superarlas a todas.

Carlota Ciganda ha firmado una espléndida Solheim Cup. Ha dejado un golpe para la historia (su eagle desde la calle en el hoyo 17 con un hierro 9) y, sobre todo, ha consolidado con Melissa Reid una pareja que puede dar mucho que hablar en las próximas ediciones. Cuando Carlota está a gusto, muy poquitas pueden derrotarla, ni siquiera la mejor Lexi Thompson que se ha visto. Ahora, la navarra debe meter en un bote todas estas sensaciones acumuladas durante la Solheim Cup y llevárselo cada semana para abrirlo y recordar antes de empezar cada torneo. Su potencial es infinito.

Azahara Muñoz llegó a la Solheim Cup con desconfianza y no ha tenido su semana. No le ha salido nada. Estaba desesperada. Ahora bien, su honestidad con el equipo es fabulosa. Se llevó a Alemania a Marcelo Prieto, su entrenador, para encontrar ese punto que le faltaba y se ha dejado la piel en el campo de prácticas para obtener su mejor nivel a contrarreloj. Era una de las más afectadas por la derrota. No ve la hora de que empiece la próxima Solheim…