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El vertiginoso Proceso, según Joaquín Niemann

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Joaquin Niemann. © Golffile | Scott Halleran
Joaquin Niemann. © Golffile | Scott Halleran

Joaquín Niemann (Talagante, Región Metropolitana de Santiago de Chile, 1998) se quedaba el pasado domingo a las puertas de conseguir su segundo triunfo en el PGA Tour, tras disputar y perder un desempate ante Harris English en el Sentry Tournament. Ya había hecho historia cuando se convirtió en el primer chileno en ganar un torneo en el circuito más importante del mundo (Greenbrier Classic, septiembre de 2019), éxito sin precedentes que además consiguió dos meses antes de cumplir los 21 años.

Esto de ir barriendo hitos y objetivos históricos lo trae de serie este precoz talento del golf mundial: en mayo de 2017 alcanzaba el Número 1 del mundo amateur; en enero de 2018 ganaba el Latin American Amateur Championship, obteniendo así una invitación para jugar el Masters de Augusta; justo después de jugar en Augusta se hace profesional y debuta como tal con una invitación en el Valero Texas Open del PGA Tour, obteniendo una increíble sexta posición…

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Pero su desarrollo vertiginoso está marcado, de un modo casi paradójico, por lo que tanto el joven chileno como su equipo de trabajo llaman ‘El Proceso’. Se puede y se debe ser ambicioso, pero también es obligatorio tener los pies en el suelo e ir paso a paso, aunque luego se den más rápido de lo previsto (en 2018, por ejemplo, obtenía los derechos de juego del PGA Tour a través de la lista de no miembros con cuatro top ten en apenas dos meses y medio).

En 2019 el gran objetivo, como no podía ser de otro modo, era mantener los derechos de juego en el PGA Tour y lo conseguía sin demasiados problemas, así que enseguida enfocaron otro objetivo, como era el de ganarse una de las cuatro invitaciones del capitán del equipo Internacional (Ernie Els) para la Presidents Cup, ya que no se había podido clasificar entre los ocho mejores, lo que el joven chileno conseguía con su victoria en el Greenbrier, matando así dos pájaros de un tiro…

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Su gran meta en 2020 era meterse en el top 50 mundial lo que conseguía por primera vez el pasado verano (ningún chileno había accedido jamás a este prestigioso club). Casi en paralelo, también es cierto, él y su equipo se habían impuesto los deberes de rendir con más consistencia en los Grandes a los que poco a poco tuviera acceso, y el pasado mes de septiembre cerraba una notable actuación en el US Open de Winged Foot (23º). Con la carta ya asegurada en el PGA Tour para la temporada 2021-22, dicho objetivo, el de mejorar sus prestaciones en los ‘majors’, cobra ahora mayor relevancia.

Detrás de una apariencia de chico tímido se esconde un tipo más bien tranquilo, cierto, pero mucho más abierto y bromista de lo que parece. Desde luego, se trata de un jugador tremendamente agresivo en el campo, siempre en busca del trapo, algo que se corresponde a su edad y al modo como él entiende el golf, pero que también ha propiciado ciertos picos de irregularidad (entre 2019 y 2020 fallaba hasta catorce cortes). Sea como sea, dicha agresividad no le hace perder nunca los papeles y no se conoce a nadie que haya jugado con Niemann que tenga una mala palabra sobre el joven chileno.

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El golf y la vida le han obligado a madurar rápido en algunas parcelas (vive solo en Júpiter, Florida, aunque en su casa casi nunca falta algún familiar, o su novia, Cristina), si bien su círculo más cercano todavía advierte en él la frescura y las actitudes de un adolescente, como no podía ser de otra manera cuando apenas se han cumplido los 22 años de edad. Una frescura, valga el juego de palabras, que hasta se advierte en uno de sus espónsores: Aguacates de Chile…

Lo que su equipo llama El Proceso le está ayudando a enfocarse en objetivos ambiciosos, sí, pero yendo de peldaño en peldaño, una manera de afrontar su carrera que sin duda está ayudando mucho al jugador en su evolución. A Niemann lo arropa desde el inicio de su periplo profesional la agencia de representación Impact Point, y su equipo técnico lo forman su entrenador Eduardo Miquel, también chileno, el entrenador de putt Stephen Sweeney y el preparador físico Andrew Cummings.

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Joaquín mantiene una estrecha relación con el cada vez más grueso grupo de jugadores latinoamericanos del PGA Tour (Sebastián Muñoz, Ortiz, Ancer…), pero también se le ve compitiendo en la ‘play’ con algún norteamericano como Harold Varner III, y es bien conocida su cercanía a Sergio García (comparten representante dentro de Impact, Carlos Rodríguez), que volvió a constatarse el pasado domingo en Hawai. Entre otras cosas, español y chileno comparten la afinidad a los colores merengues, aunque el verdadero fanático del Madrid en la familia Niemann es Lukas, un hermano de Joaquín, un año menor.

Por último, cabe destacar otra peculiaridad dentro de El Proceso y que tiene que ver con la intención del jugador de hacerse miembro del circuito europeo y disputar la Race to Dubai en un futuro próximo. De momento no es algo inminente, pero el equipo de ‘Joaco’ no lo descarta, una vez se consolide dentro del top 50 del mundo. Todo a su tiempo. Peldaño a peldaño. Habría que añadir, sin prisa pero sin pausa, aunque en la carrera de Niemann en realidad todo esté yendo muy rápido.

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