
Por Alejandro Rodríguez
Dicen que lo peor de perder no es la derrota sino la cara que se te queda. En Ten-Golf podemos dar fe de ello. A la familia del bueno de Schwartzel aún le deben estar pitando los oídos…
La última jornada del Masters de Augusta fue memorable. Tuvo todos los ingredientes de la mejor película de suspense y en esta casa lo vivimos de una manera muy especial. Eso sí, los motivos poco tienen que ver con la épica deportiva y sí mucho con un asunto crematístico.
El miércoles previo al Masters, después de un sesudo análisis que duró aproximadamente tres minutos y medio, decidimos realizar algunas apuestas. No es una norma habitual en Ten-Golf, entre otras cosas porque los resultados no suelen ser muy alentadores, pero de vez en cuando sí cae algún pronóstico.
Tras las ineludibles apuestas por la Armada, llegó el turno de los 'outsiders'. Uno de ellos fue Adam Scott. Hasta ese momento, el australiano no había dado mucho que hablar en 2011 y su cotización era más que jugosa. La inversión estaba hecha.
Seguro que todos recuerdan el semblante de McIlroy mientras preparaba su segundo golpe junto a una casa, cincuenta metros a la izquierda de la calle del hoyo 10. Fue el momento en el que tomó conciencia de que el Masters se le estaba escapando entre los dedos. Más o menos, ése fue el semblante que se nos quedó a nosotros con el birdie de Schwartzel en el hoyo 17 desde unos cuatro metros.
Todos recuerdan que el sudafricano se llevó la Chaqueta Verde. Sin embargo, apenas media hora antes de acabar el Masters, la figura que emergía como claro vencedor era la de Adam Scott. El australiano firmó una final espectacular. Con los españoles fuera de combate, todas nuestras energías se centraron en aquel putter escoba. Había un pico en juego…
Scott hizo birdie en el 14, salvó un gran par en el 15 y firmó otro sensacional birdie en el 16. Se colocaba líder con dos golpes de ventaja sobre el segundo. No es que su victoria nos solucionara la vida, ni mucho menos, pero una alegría sí nos daba. Nervios.
Cuando todo pintaba de color rosa, apareció a lo lejos Charl Schwartzel. El sudafricano hizo birdie en el 15, 16, 17 y 18. Impresionante. La Chaqueta Verde era suya… Y en Ten-Golf nos quedamos con esa cara.


