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Rodean el buggy y te piden que les expliques…

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Os hago un repaso final a mi debut en Wentworth, ya desde Madrid. Empezamos por el sábado. Durante la tercera jornada estuve entre los hoyos 14 y 17 y fue muy divertido. Hubo mucho movimiento, aunque realmente yo sólo estuve al final en el 16 y el 17. Fue tranquila en cuanto a arbitraje, ya que prácticamente todos los problemas surgieron a la derecha del 17, como os dije, donde hay además un semillero sobre el que está prohibido jugar y los jugadores no tienen muy claro dónde aliviarse. Nada problemático. 

Ayer hice dos o tres ‘rulings‘ y el único interesante fue uno con Alejandro Cañizares en el green del hoyo 17. Me comentó que la bola se le había movido y es interesante porque define en muchas ocasiones el trabajo de un árbitro. Tenemos que decidir sobre cuestiones que no hemos estado presentes y nos hemos visto. Esto nos suele ocurrir.

Ahí, lo que tienes que hacer es preguntar a los jugadores para saber lo que ha pasado exactamente. Hay que saber hacer las preguntas adecuadas para obtener la mejor información. Lo primero que le pregunté es dónde estaba la bola antes de que se moviese, para saber que no había oscilado. Me dijo que lo tenía claro, que se había movido unos dos milímetros. Primera duda despejada.

La segunda es si había apoyado el putter en el suelo y me comentó que ni siquiera tenía el putter en la mano. La bola se movió cuando iba a marcar la bola, concretamente cuando aún estaba a dos palmos de la bola. Su compañero de partido, Jamie Donaldson, confirmó que era así, por lo que el tema estaba bastante claro. Comprobado que Alejandro no hizo nada que para moverla, la decisión era muy clara: se juega como reposa en ese momento y el golfista no tiene penalidad.

El tercer día volvimos a tener muchísimo público, aunque hay que reconocer que algunos esperábamos que no viniese tanta gente porque Rory McIlroy se había quedado fuera. Nada de eso. Entraron 24.600 personas, que es lo más alto que ha tenido este torneo un sábado, a excepción de 2012. 

Precisamente, hablando de público, ocurre en Wentworth una cosa muy muy curiosa con respecto a los espectadores que me ha llamado muchísimo la atención porque es la primera vez que me sucede. Los aficionados te van saludando constantemente, sí, al árbitro. Te ven pasando con el buggy, o esperando, y te dicen «hola ref (reducción de referee, árbitro en inglés), ¿muchos ‘rulings’ hoy ref? ¿qué tal todo?… Y cuando sales del ruling que acabas de hacer y paras el buggy, rápidamente estás rodeado de decenas de personas que quieren saber y te preguntan para que les expliques qué ha pasado. Tienen mucha afición, entienden el juego y quieren aprender, es un gusto para un árbitro.