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Descubriendo el mundo fantástico de los hermanos Hojgaard

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Rasmus Højgaard, con el trofeo de campeón del Afrasia Bank Mauritius Open. (© Golffile | Phil Inglis)

Cuando Rasmus Hojgaard levantó los brazos el pasado domingo muchos se llevaron las manos a la cabeza, estupefactos al ver a un ‘chavalín’ de 18 años ganando en el Circuito Europeo. El récord de precocidad lo sigue teniendo Matteo Manassero, con 17 años y 188 días en Castelló Masters Costa Azahar 2010. Sin embargo, la victoria del joven danés, que sacó la tarjeta del tour al finalizar en quinta posición en la final de la escuela, al quinto intento es digna de elogio.

No nos pilla tan de sopetón a quienes hemos tenido la oportunidad de seguirle en su etapa de amateur. En 2017 levantó el Campeonato de Europa Sub-18 por equipos y en 2018 ganaba la clasificación individual en el Campeonato del Mundo Junior, el oro por equipos y redondeaba el año con otro oro en el Campeonato del Mundo Absoluto. “El increíble caso de los hermanos Hojgaard”.

Pero la trayectoria de Rasmus no se entiende sin la presencia de su hermano-gemelo, Nicolai. Ambos han ido de la mano en sus años de amateur y ambos guiaron a Dinamarca a lo más alto.

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Claro, después de esta victoria habrá llegado a casa y le habrá dicho a su hermano, “hey bro, que yo ya tengo una”. Qué bonito, porque Nicolai lo tuvo muy cerca este mismo año en el KLM Open cuando quedaba segundo a solo un golpe de Sergio García.

Nicolai Hojgaard. (© Golffile | Stefano Di Maria)

Queremos conocer un poco mejor a la saga. Y nada mejor que hablar con David Puig y Eduard Rousaud. Ambos coincidieron con ellos en el equipo de la Junior Ryder Cup disputada en Disneyland (París), por lo que nos pueden contar de primera mano por qué esta explosión de los hermanos Hojgaard y qué les hace especial ahora que están despuntado en el Circuito Europeo.

Puig, el cual ha coincido en muchísimos torneos (Junior Ryder, European Young Masters, Campeonato del Mundo en Japón, Olimpiadas de Buenos Aires y en más de un British Boys), guarda una anécdota muy graciosa. Sorprendido por el fulgurante paso a profesional, el español les pregunta si es verdad que se han dejado el mundo amateur. La respuesta deja a las claras el carácter ganador de los daneses. “Sí, ya nos hemos pasado. Queremos ganar dinero”. Recalca el propio Puig que fue una respuesta sin ningún ápice de prepotencia. Seguro, de hecho, que hubo más de una carcajada.

“Tienen una mentalidad muy ganadora y juegan muy agresivos. Además, tienen mucha potencia y también tienen una gran calidad de bola.

No me ha sorprendido en absoluto lo que están consiguiendo. Tienen una calidad fuera de lo normal y curran muchísimo. No sé si iban a tardar más o menos, pero sabía que lo iban a conseguir”.

Rasmus Højgaard. (© Golffile | Phil Inglis)

A Rousaud le tocó vivir en sus carnes el juego de Nicolai. Ambos se enfrentaron en la primera ronda del British Boys de 2018 y el danés se llevó el triunfo por un resultado de 4&3. He de decir que yo seguí este partido y os puedo asegurar que me quedé alucinado por la tranquilidad que trasmitía. Recuerdo perfectamente que Rousaud rindió a un gran nivel e incluso estuvo por delante en los primeros nueve hoyos. El danés no se inmutó lo más mínimo, siguió a lo suyo y poco a poco fueron cayendo los birdies que le dieron el triunfo. “Me pegó un repaso de golf. Aprendí bastante ese día y me di cuenta de lo que había que mejorar. Jugué bien, pero hubo cuatro detalles que debía mejorar y que yo ya tenía el avión de vuelta a casa”, señaló Rousaud.

Perdió este British Boys en cuartos de final contra el inglés Conor Gough, a la postre el ganador del torneo. El propio Conor había eliminado a Rasmus en primera ronda.

Rousaud nos deja más pinceladas del perfil de los daneses:

“Los dos son como minimáquinas. Tienen swings muy ordenados y para mí lo que más destacaría es que mentalmente son muy fuertes. Aparentemente desde fuera yo nunca los he visto ni una sola debilidad, ningún miedo, ninguna duda. Tienen muy claro sus objetivos en los torneos y van a por ellos.

Rasmus Højgaard. (© Golffile | Phil Inglis)

Son muy trabajadores y a nivel de carácter te diría que Nicolai es más frío, es más templado y también aguanta más los nervios, cabreos, etc… En el campo, Rasmus es mucho más impredecible a nivel mental. Es muy sólido, pero se coge unos cabreos importantes. Rasmus también es mucho más bromista, más divertido, en definitiva, te ríes un poco más con él».

Y continúa Rousaud en primera persona: «Tienen una conexión -eso que dicen entre los gemelos- que los hace luchar entre ellos para subir y hacerse mejores. Tienen cero rivalidad. A mí Nico me lo dijo: ‘no tengo ningún tipo de rivalidad con mi hermano’. Se alegran mucho de los triunfos del otro y se respetan mucho. Para mí eso es algo que los hace más grandes y también más bonita su trayectoria.

Recuerdo cuando Nico ganó el Campeonato de Europa Individual (Holanda 2018). Rasmus le hizo de caddie. Ahora han estado juntos celebrando el quinto puesto de Rasmus en la final de la Escuela del Circuito Europeo (Lumine), donde Nicolai acabó en el puesto 56º. También cuando Nico estuvo jugando el British Open (Carnoustie 2018) estuvo siguiéndole y haciéndole retransmisión por Instagram. Para mí, esto es como un plus más respecto al resto de jugadores. Es como si jugaran todos los torneos por parejas.

Otro punto que los caracteriza es que son híper-extremadamente exigentes. David y yo jugamos un mini partido (fourball) con ellos el día de entreno (Junior Ryder Cup) y recuerdo que fallaban un putt de tres metros que tenían muy claro la caída y se pasaban entre 2 y 5 minutos repitiendo el putt hasta que lo metieran, buscando una explicación al fallo.

Otra anécdota que tengo es de Japón (Campeonato del Mundo Junior). Tuve la suerte de jugar con Nico dos días y es de las cosas más increíbles que me han hecho jugando conmigo.

El último día íbamos ganando de siete golpes a Dinamarca y Nico empezó: chip dentro en el 1 (birdie), buen tiro al 2 (birdie), buen tiro al 3 (birdie), chip dentro desde el búnker al 4 (birdie), corbata al 5 para birdie y birdie al 6, es decir, -5 en seis hoyos. Rasmus hizo algo parecido, pero empezó -4 en vez de -5. En los primeros 6 hoyos ya llevaban entre los dos un parcial de -9.

Nosotros habíamos empezado de una forma correcta, yo me acuerdo que iba -2, y solo con ellos dos nos levantaron el Campeonato del Mundo.

Ellos dos sumaron en el torneo -28 (Rasmus -16 y Nicolai -12) y Dinamarca ganó con -23. Imagínate hasta qué nivel consiguieron llevar a su país los dos solos”, concluye Eduard.

¿Os imagináis este foursome danés en la próxima Ryder Cup?