Hace justo un año alzaba en Guadalhorce el trofeo de campeón de la Copa de Andalucía. Pero hoy no ha jugado en La Cañada, donde se celebra la edición de 2024, y la culpa no la ha tenido la tromba de agua que ha suspendido la primera jornada. Tampoco estará mañana. Ni pasado. Ni el viernes. José Antonio Sintes no ha empezado enero con buen pie, aunque la mala pata ha sido sobrevenida. El grancanario, que hace una semana justo cumplió la mayoría de edad, debía volar el pasado domingo de Las Palmas a Sevilla a las 9.40 de la mañana, después un taxi lo recogería en el aeropuerto de San Pablo y lo llevaría directo al Campo de Gibraltar para afrontar desde el martes la defensa del título, pero… se quedó en tierra por la huelga de Iberia.
Los operarios de Vueling, la compañía con la que volaba a la capital andaluza, lo avisaron de que la bolsa de palos debía ser facturada y que no llegaría al destino hasta cuatro o cinco días después porque había más de 2.000 maletas en el aeropuerto isleño pendientes de ser enviadas debido a la protesta de los trabajadores del grupo Iberia. Una faena. Trató de que le permitieran subirla al avión como equipaje de mano. Ante la insistencia, le remitieron al comandante del vuelo para que él tomara la decisión final. En vano. No hizo una excepción con el joven golfista grancanario con el argumento de que la casuística de situaciones especiales es enorme, que no se podían hacer distinciones entre los pasajeros y que todos debían cumplir las mismas normas. Para más inri, no pudo recuperar el dinero de los billetes porque sólo podría reclamarlos, curiosamente, si volaba, no si se quedaba en tierra. Tampoco pudo recuperar la primera noche pagada del hotel gaditano. Todo mal.
«Ha sido un fastidio, la verdad», reconoce José Antonio Sintes desde casa, «porque además a otra chica grancanaria que pilló otro vuelo sí le dejaron meter los palos en el avión como equipaje de mano». Ana Cumplido sí pudo desplazarse a la península y participa en la Copa de Andalucía que se disputa en La Hacienda Links, aunque también fue suspendida la jornada inaugural por las fuertes tormentas.
Aunque en principio José Antonio no había planificado en el calendario competir en este torneo por haber sacado la tarjeta del Alps Tour, la petición de la Federación Española de Golf para que acudiera hizo que finalmente accediera y recibiera una invitación. Estaba motivado para defender a capa y espada el título ganado en 2023: «Me hacía mucha ilusión, tenía muchas ganas y me ha fastidiado mucho esto, sí. Pero no puedo hacer nada, sólo pensar en el siguiente torneo, un match octogonal a final de enero en Costa Ballena«, explica.
La mala suerte también se cebó con el isleño en su anterior torneo, la Final de la Escuela del Alps Tour. Tras estar exento de la primera fase por acabar décimo en el torneo de La Gomera el año pasado, acudió a Italia junto a los españoles Rubén Lafuente y Pedro Gallegos, pero sólo Sintes pasó el corte tras las dos primeras rondas. En la tercera y definitiva, se le rompió el driver y la vuelta se le torció. Terminó en el puesto 70º. Aun así, ha pillado una categoría intermedia, entre los primeros clasificados de la final y los que no superaron la criba, para competir en el Alps y, es más, está inscrito para la cita que abre la temporada el 20 de febrero en Suez. «Estamos pendientes de ver cómo está la situación en la zona cuando llegue el momento para ver si va o no, aunque a él le encantaría jugar», admite Iñaki, el padre del joven golfista. Los tres primeros torneos del curso son en Egipto. En cualquier caso, hay varias paradas del calendario en España y Sintes espera competir en todas.
Donde se ha comprometido a jugar es en los torneos que organiza la Federación Española de Golf. Se ha perdido el primero del año, la Copa de Andalucía, donde hace un año cantó bingo. El año no ha arrancado de la mejor forma, aunque quedan por delante en el calendario 50 semanas a partir de la próxima y seguro que Sintes intentará obtener otra victoria en su ya exitosa carrera amateur.



