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Álvaro Alonso, caddie de la navarra y novio de la balear, analiza el presente y el futuro de ambas

Carlota y Luna, lo mejor está por llegar

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Álvaro Alonso
Álvaro Alonso, caddie de Carlota Ciganda, en la última jornada de la Solheim Cup 2023. © Tristan Jones / LET

Álvaro Alonso conoce muy bien el paño. Desde 2013 no sólo ha estado acarreando la bolsa de varias jugadoras profesionales, también, minucioso como es, analiza el golf de sus jefas, desde la peruana María Salinas, con quien comenzó su andadura como caddie, a Carlota Ciganda, con la que acaba de cumplir su segundo temporada completa como fiel escudero, pasando por la mexicana Gaby López. También en este final de 2023 ha llevado los palos durante dos semanas en Marruecos a Luna Sobrón, su novia desde hace seis años, que acabó cuarta en la Final de la Escuela del Ladies European Tour (LET) y sacó su billete para el Circuito Europeo, un alegrón tras una campaña gris al estar diezmada por una lesión en la espalda.

El berciano de Ponferrada analiza el presente y el futuro de ambas, y augura que lo mejor está por llegar después de un brillante curso de la navarra y un tortuoso año para la balear, eso sí, con final feliz.

«El año con Carlota ha sido buenísimo, ella mismo ha dicho que siente que ha sido el mejor de su carrera. Aparte de haber ganado en Florida, hemos estado muchas semanas arriba en Estados Unidos cerca de ganar (tercera en el Portland Classic) y también llegamos al 18 con opciones en el KPMG de Basturol. Y hemos mejorado en casi todos los números, es la única jugadora en stroke gained que en todas las facetas está en positivo, y eso es muy bueno, y en media de golpes se encuentra entre las diez mejores del LPGA (décima con 70,197 golpes, sólo superados en su carrera por los 69,943 en 2019 y por los 70,088 en 2018)», comenta Álvaro.

Álvaro Alonso - Carlota Ciganda
Álvaro Alonso y Carlota Ciganda estudian un golpe en la pasada Solheim. © Mateo Villalba / Golffile

Obviamente, el colofón de cuento de hadas llegó en Finca Cortesín, cuando Ciganda rompió el empate tras la remontada de Nelly Korda con dos golpes de ensueño en el 16 y en el 17: «¡Buah! El final soñado, después del hoyo 8 estábamos tres arriba y quieres ganar cuanto antes, pero ver cómo Nelly fue recuperando, salir empatados al 16 y terminar como terminamos, pues prefiero que fuera así a que hubiera acabado en el 14. Fue apoteósico, lo voy a recordar siempre, el paseo por la calle del 16, al green del 16 con todo el mundo loco después del golpe de Carlota, el tiro del 17, ir hacia el green con la gente botando, coreando su nombre… Fue superemocionante. Yo nunca había vivido eso en un campo de golf y es como estar en un partido de fútbol dentro del campo y ver a todo el mundo loco gritando. Es totalmente diferente a lo que estás acostumbrado y encima que haya sido en España pues lo hace todavía más especial», rememora con los pelos de punta.

Crecimiento. Ése era el plan en el arranque de 2023 y da fe Alonso de que la navarra ha ido de menos a más durante la temporada, «jugando por ganar muchas semanas en Estados Unidos, donde el nivel es brutal y donde puede triunfar cualquiera jugadora y creo que Carlota ha sido la única que está en positivo en todas las parcelas y eso indica que las cosas se están haciendo bien, con muchísima confianza y muchas ganas de seguir». El ranking mundial refleja esa mejoría de la navarra, ya que ha subido 29 puestos. «Desde que empecé con ella», prosigue Álvaro, «ya le dije que me gustaría que consiguiéramos su mejor posición en la clasificación y que ella vuelva al top ten mundial. También hemos tenido dos buenas oportunidades en 2022 y 2023 de ganar Majors y uno de los retos del próximo año será ése sin ninguna duda; además, creo que los campos de Majors nos pueden ayudar porque hay que hacer una buena estrategia y Carlota es una de las mejores golf strickers. Ojalá 2024 sea aún mejor que esta temporada».

La situación de Luna es completamente distinta, pero Álvaro Alonso está plenamente convencido de que dará mejor versión en «los próximos cinco o seis años, ahí jugará su mejor golf». Después de un curso repleto de penurias por la maldita lesión en la espalda (una protusión discal en la zona lumbar) por la que apenas pudo hacer trabajo físico y por la que siempre tenía a mano antiinflamatorios para contener los dolores, un nuevo tratamiento con los fisios y un buen trabajo físico le ha dado vida en este final de campaña, como ha demostrado en Marruecos, donde sacó adelante con matrícula de honor su pase al LET. Está sana y logra resultados, la fórmula mágica. ¡Eureka!

Álvaro Alonso - Luna Sobrón
Álvaro Alonso choca el puño con Luna Sobrón en la Final de la Escuela del LET en Marruecos. © Tristan Jones / LET

Ya puede currar en el gimnasio y se le nota mucho más motivada, llenando el tanque de energía: Luna quiere hacer un buen año en el LET, asentarse, encontrar un poquito de tranquilidad, pero con el objetivo de volver a Estados Unidos, pero después de hacer muy bien las cosas en Europa, intentando ganar y mejorando en los rankings. «No tengo ninguna duda de que Luna lo puede hacer muy bien en Estados Unidos», remata Álvaro. La balear desde 2018 ha tenido tres años la tarjeta completa del LPGA y dos condicionada. «Que lleve cinco años allí también dice mucho del tipo de jugadora que es, del nivel que tiene porque no es fácil estar ni mantenerse durante tanto tiempo. Yo sé que tiene golf de sobra para estar ahí arriba, con las mejores, sin duda. Sé que le llegará y que lo mejor de Luna está por venir».

Ella tuvo una fabulosa etapa amateur (top ten mundial). Viéndolo con perspectiva, ¿puede que pesaran las expectativas? «Ella se pasó a profesionales en 2017 y fue directa del mundo amateur al LPGA, no tuvo esa experiencia previa que ayuda mucho de ir a estudiar a Estados Unidos, competir allí, ser más independiente… Le vino todo de golpe. Aunque ha estado muy bien guiada y acompañada, y siempre ha tenido y tiene el apoyo de la Federación Española, hay cosas que se podían haber hecho diferentes. Aun así», recuerda Álvaro, «al principio empezó muy fuerte porque en su primer torneo con tarjeta en Bahamas fue liderando y en Australia igual, así que sus dos primeras semanas en el LPGA fueron muy buenas. Después falló algún corte, se quedó fuera del primer Major del año y surgieron un poquito las dudas, pierdes cortes, luego la tarjeta y el año siguiente tienes una condicional, estás entre Europa y Estados Unidos, y al final cuando pasas de amateur a profesional la diferencia es brutal. Hay gente que necesita un poquito más de tiempo e igual ella es una; ahora tiene la experiencia de los seis años vividos y eso cuenta. Le quedan años buenos y esperemos que esté bien de la espalda para cumplir todos sus objetivos y dar su mejor versión», pronostica.

Ponemos a Álvaro en una tesitura complicada. O no tanto. Aparte de ser muy emocionante, ¿con cuál de las dos jugadoras iría él si estuvieran jugándose la victoria en un torneo? «Eso sería increíble, ojalá. Pero no lo dudo, yo voy con quien trabaje. Soy competitivo y me gusta ganar siempre, no me gusta perder en nada. Aunque me haría muy feliz que se diera esa situación de que ambas lucharan por un título, y por muchos más, me haría muy feliz», cierra el caddie leonés, ansioso de que este 2024 traiga muchos parabienes a su jefa y a su novia. Está convencido de lo mejor para las dos está por llegar.