Nacho Elvira aterrizó en Muscat dispuesto a disfrutar del merecido premio que su fantástica temporada en el Challenge Tour le tenía reservado. Tres victorias en una temporada no están al alcance de cualquiera y eso conviene celebrarlo. Sin embargo, el jugador cántabro también se plantó en la gran final con una misión.
Hay que recordar que Nacho ya tenía la tarjeta del European Tour en el bolsillo y, además, con una categoría superior a cualquiera que pudiera obtener en Omán. No había margen de mejora. Como ganador de tres torneos, por ejemplo, estará por delante de Ricardo Gouveia el próximo año para entrar en las pruebas del European Tour. Entonces, ¿por qué ha jugado Nacho la Final? Principalmente, porque se había comprometido con Alain de Soultrait, presidente del Challenge Tour, querido y respetado por todos los jugadores. El patrocinador del torneo, National Bank of Omán, quería tener al jugador que más victorias había logrado esta temporada y Elvira no les quiso fallar. Al esponsor, pero sobre todo al circuito. No hay que olvidar que ya es la segunda vez que el cántabro se gradúa para el European Tour a través del Challenge. El idilio existe.
Aún así, Elvira buscaba algo más esta semana en Omán. Y lo ha encontrado. Quería confianza. Nacho está plenamente convencido de que el trabajo duro y exigente que viene realizado en los últimos tiempos de la mano de Pepín Rivero y Edu Serrano (trabajo técnico y mental) es el correcto y dará sus frutos. Sin embargo, es bueno apoyarse en los resultados para afianzar los conceptos.
Elvira se marcha de Muscat con un espléndido tercer puesto en el bolsillo, acabando con tres birdies en los tres últimos hoyos y pegando golpes extraordinarios, como ese hierro 2 en el 17 el viernes. Estamos ante la mejor versión de Nacho Elvira desde que se pasó a profesional. Él lo reconoce así. Ha encontrado algo muy bueno en Omán, ya que sale reforzado para afrontar el segundo premio de la temporada: la invitación para jugar la próxima semana el OHL Classic en Mayakoba.
Cancún será su primera incursión en el PGA Tour y da la sensación de que le llega en el mejor momento. Salió con alguna duda del Portugal Masters, duda razonable en cuanto a resultado, no tanto respecto a la línea de trabajo, pero ahora ya están despejadas. El objetivo es trasladar el jugador poderoso que evidencia ser en el Challenge Tour a la Primera división. Está en el camino. Piedra a piedra.



