
Nadie le puede arrebatar a Manuel Elvira la satisfacción del trabajo bien hecho durante nueve meses de muchos esfuerzos y de una palpable mejoría en su juego, en su mentalidad, en sus resultados… El español ha cumplido con creces después de proponerse a comienzos de año amarrar una de las 20 tarjetas para el DP World Tour. Ha logrado de largo el objetivo y con varias semanas de antelación. No sólo eso: después de 29 torneos va líder del ranking de la Road to Mallorca. Un curso de sombrerazo y un ascenso para gozo de toda la familia Elvira, que ahora contará con Nacho y Manolín en la élite del golf europeo.
Diez top ten y sólo un corte fallado. Consistencia pura. ¿Cómo llega el cántabro a la Gran Final del Challenge, donde aspira a sumar su primera victoria en el circuito? «No tengo ninguna expectativa. Quiero disfrutar de la semana, es la recompensa del gran año. Si gano, bienvenido sea, sería un lujo; si no, el objetivo está cumplido, sacar la tarjeta del DP World Tour», afirma Elvira, que ni ha mirado números ni ha echado cuentas de qué resultado debe obtener para adjudicarse la Road to Mallorca porque lo persiguen una legión de jugadores (hasta el vigésimo quinto, Frederic Lacroix, puede conseguir el título de la temporada). «No me preocupa. Quiero salir, jugar, divertirme y hacer las menos posibles; si así acabo ganando, de lujo», recalca.
Los números no engañan y su crecimiento como jugador ha sido abrumador: «Es muy gratificante ver que todo el trabajo tanto fuera como dentro del campo, con mi preparador físico, mental, con los técnicos, las estrategias y yo mismo como golfista, creciendo en cada torneo. Pero eso estoy muy agradecido a mis entrenadores, desde Santiago Carriles de pequeño hasta Alfredo Gutiérrez, el más reciente, pasando por Pepín Rivero y por mi coach de la universidad. Hemos hecho un clic el año pasado, tanto cambiando de material como trabajando cosas nuevas, estoy muy a gusto y se ha visto que a medida que ha pasado el año he ido jugando mejor y más consistente… y aquí estamos», se congratula.
Tener la cabeza en su sitio, centrada, también ha sido otro de los aspectos en los que ha evolucionado Manu: «La cabeza acompaña cuando vas jugando mejor, es más fácil ser positivo; cuando estás peor, te metes en un pequeño pozo y es más difícil salir. Yo he tenido la suerte de que empecé a jugar bien desde principios de año y ha sido más fácil viéndome con opciones de victoria. Si he cometido algún error, he tratado de recomponerme lo más rápido posible, como en Francia, cuando arranqué el torneo con un diez y luego me recuperé muy bien”.
Ese borrón en el Open de Bretaña, donde por cierto terminó segundo, se disipó rápidamente gracias a la confianza que ha ido atesorando esta campaña. Igual de bien superó otro momento difícil en el Open de Portugal, cuando perdió los nervios y… el putter. Pero le sacó tres birdies libre de bogeys a lo que le quedaba de ronda pateando con el 58 grados: «No me siento orgulloso de romper el putter, pero bueno. Y lo que hice fue como aquellas partidas de niño con los amigos en las que aprochabas y sólo podías acabar el hoyo con el wedge. En Francia cogí el bláster y es verdad que no me esperaba meter tantas porque hice -3 sin el putter en la bolsa», recuerda.
Tuvo un punto de inflexión en los Emiratos, cuando se obsesionó con el triunfo y desde entonces hizo borrón y cuenta nueva: «Sinceramente, no me presiono. Lo hice en su día en Abu Dhabi cuando salí líder la última ronda; era una buena oportunidad, no quería desaprovecharla y me costó bastante caro porque tuve una vuelta final muy mala. Desde ese día me dediqué a mis procesos, a mí mismo, porque lo que hagan los demás no está a mi alcance, así que me centré en lo mío y, si al final del día sales con la copa en la mano, de lujo, y si no, hay que estar orgulloso del trabajo hecho», subraya.
Por Alcudia anda su padre pero no espera a su hermano, Nacho, que está metido en otras batallas tras concluir tercero en Qatar: «No creo, y menos ahora que se ha metido en Sudáfrica. Además, seguramente él tendrá que jugar su final en Dubái y si cuadra, igual me acerco yo a verlo a él…». Tú a Alcudia y yo a Dubái. Y los dos en el DP World Tour en 2024: «Falta sólo un mes para el primer evento del Circuito Europeo y tengo muchas ganas de poder jugar con mi hermano porque será de gran ayuda para mí. Va a ser una experiencia especial viajar juntos a todos los campos y diferentes lugares. Necesito trabajar aún más duro el año que viene. El objetivo principal es conservar mi tarjeta y, con suerte, ganar un torneo». Así sea.


