Su vuelta al DP World Tour es un hecho. Desde que en 2019 Matteo Manassero perdiera los derechos del Circuito Europeo el objetivo siempre fue el mismo, y no era otro que volver por su propio pie al lugar que por juego se merece. La élite del golf europeo se congratula por tener de vuelta al italiano.
Dos victorias esta temporada. La primera de ellas, muy especial. Diez años sin saborear las mieles del triunfo, salvo una victoria en el Alps en 2020, han sido demasiados para un Manassero que sabemos de lo que es capaz cuando merodea su mejor nivel: «Volver al DP World Tour es el objetivo que siempre he tenido en mente al igual que volver a ganar. Eran objetivos que parecía que estaban muy lejos y estoy muy feliz por haberlos conseguido. Lógicamente también estoy contento por jugar sin la presión que tienen otros jugadores esta semana porque ya he hecho méritos durante la temporada. Significa mucho pero ahora toca mirar hacia delante», detalla el italiano.
Reto cumplido, pero eso ni mucho menos significa que Matteo Manassero venga de vacaciones a Mallorca. El italiano es consciente de que el trabajo realizado a lo largo del año y sus dos victorias en la temporada le dan la tranquilidad de afrontar este torneo sabiendo que, independientemente del resultado, su tarjeta en el DP World Tour para la temporada que viene apenas corre peligro. Sin embargo, eso no quiere decir mucho más que lo dicho. Tiene la tarjeta sí, pero su posición final importa: «En cierto sentido esta semana es una fiesta, pero nos estamos jugando el ranking definitivo para la temporada que viene y eso vale mucho. Prepararse y mentalizarse bien es muy importante. Podría tomármelo como una fiesta pero es muy importante como quede. Esta semana hay que jugar y competir».
Esta semana le llevará la bolsa Job Sugranyes. Viejo conocido y amigo. Trabajaron juntos durante cuatro años y es un relación que va mucho más allá de lo profesional. En los últimos tiempos el italiano se ha visto obligado a ir sin caddie en el circuito y en otros muchos torneos ha sido su mujer la que le llevaba la bolsa (de hecho, en sus dos victorias) pero esta semana quería volver a probar con el español: «Nos conocemos muy bien, somos muy amigos. Era una decisión muy fácil que esta semana estuviera aquí con él. No tener que hacerlo yo todo me ayudará a concentrarme en mi juego».
Sobre la temporada que viene, Manassero confiesa que no tiene ninguna decisión tomada aunque entre líneas deja entrever que no sería nada extraño que continuara con Job: «Estoy pensando si trabajaremos juntos al principio de la temporada y después ya veremos qué pasa».
De momento, Matteo se centra en la final del Challenge, donde todos tendrán que afrontar condiciones durísimas de juego para escalar posiciones en el ranking final. Llega octavo a Mallorca y peleará como buen veronés que es. No tenemos dudas que por garra y pelea no va a ser. Si algo nos ha enseñado Matteo, que perdió junto a Lorenzo Scalise el duelo a nueve hoyos por la mañana que jugaron de entrenamiento contra sus compatriotas Andrea Pavan y Francesco Laporta (los cuatro transalpinos presentes en la Final), es que coraje y pundonor le sobran por todos los lados. No todos habrían seguido peleando a lo largo de los años para volver a la élite. Larga vida a los Manassero que nos deja el circuito.


