Chris Wood (-15) ha sido el mejor cuando era decisivo serlo, el último día, y se ha llevado el Lyoness Open, su segunda victoria en el European Tour. Mientras, Rafael Cabrera Bello (-13), que salía en el partido estelar, tenía que conformarse con un segundo puesto en solitario que termina de arreglarle el año, ya que se acaba de situar en el puesto 39º de la Race to Dubai, cuando hace apenas cuatro semanas andaba perdido en esta clasificación, más allá del puesto 130…
¿Suficiente botín como para irse plenamente satisfecho del Diamond Country Club austriaco? Seguramente no, pues una vez más ha estado ahí el domingo y no ha podido rematar la faena. Por otro lado, no era sencillo entregar hoy un resultado de 67 golpes, que es lo que ha hecho Wood. Mucho menos para los jugadores que venían en los últimos partidos, que es cuando más viento se ha levantado. Así que por ese lado hay que darle todo el crédito al espigado inglés. Sin embargo, tanto Gregory Bourdy (-9) como el español salían con una ventaja considerable (sobre todo el francés) que no han podido o sabido gestionar. El infierno para Bourdy comenzaba bien pronto: doble bogey en el hoyo 2. Al final entregaría un resultado de 78 golpes. Rafa, por su parte, pasaba un mal momento en el meridiano del recorrido (bogeys en los hoyos 9, 10 y 11), si bien conseguía rehacerse e, incluso, encontraba el modo de presionar ligeramente hasta el final. Pero el putt que mejor tiró del día no quiso entrar (hoyo 17) y ya sólo le quedaba la machada de un hoyo en uno en el 18 para forzar el desempate…
(Una anotación al margen que puede y hasta debe hacerse: Wood, además de ser el mejor sobre el recorrido austriaco también ha sido el que más y mejor suerte ha tenido: en el hoyo 1 fallaba el disparo a green y, de hecho, el inglés ya se veía en el agua, pero un bote tan extraño como milagroso no solo lo salvaba sino que además dejaba al jugador en disposición de hacer el birdie… Después, en el 15, fallaba la salida setenta metros a la derecha, que se dice pronto, pero encontraba la bola en un fairway adyacente y en una posición más que jugable. Suele pasar: el ganador también necesita tener la suerte de su lado).
Hasta aquí, la parte ácida del relato. En los últimos seis meses Cabrera Bello se ha puesto mirando al triunfo el domingo al menos en tres ocasiones muy claras (Final de Dubai, Irlanda y Austria) y no ha podido sumar su tercera victoria en el circuito europeo, pero es que esta noticia, en sí misma, no es negativa cuando se habla de golf. Antes bien, es muy positiva, aunque no sea la mejor. Tampoco se trata de poner paños calientes y mal haría el canario si los pusiera: seguro que puede encontrar la manera de canalizar mejor la presión cuando la ansiedad aprieta, aunque, todo sea dicho, esa es la gran lucha de cualquier profesional de golf a lo largo de toda su carrera. Pero el solo hecho de haber salido estas tres últimas semanas a jugar la última ronda con alguna o muchas opciones de victoria, hablan también a las claras del nivel que ha alcanzado el jugador español. A fuerza de trabajo y dedicación, no lo olvidemos.
Carlos del Moral (-6) finalizaba el torneo como lo había empezado, con una gran ronda de golf y tarjeta de 66 golpes, la mejor del día. El día que el valenciano encuentre el modo de ser un poco más consistente, la lía bien liada. Esta semana, sin ir más lejos, ha convertido tres birdies más que el ganador del torneo…
Pedro Oriol (-7) se quedaba a las puertas mismas del top-ten con una gran reacción (cuatro birdies por los últimos siete hoyos). El madrileño es otro de los jugadores que tiene la Armada en la recámara con enormes posibilidades y que cada vez va teniendo más fe en sí mismo…



