
Tres colíderes se nos han quedado en el Commercial Bank Qatar Masters después de la tercera jornada, a falta de la ronda definitiva: el japonés Rikuya Hoshino (-10), el francés Ugo Coussaud (-10) y el danés Rasmus Hojgaard (-10), siendo estos dos últimos, galo y nórdico, quienes más y mejor han remado este sábado para alcanzar tal posición de privilegio, con sendos registros de 67 golpes.
Lo que pasa es que, en realidad, una vez más, este torneo está muy abierto a falta de los últimos 18 hoyos. Hasta 31 jugadores van a partir en un margen de cinco golpes. Y ya sabemos lo que ocurre en los buenos campos de competición al más alto nivel, como es el caso del recorrido del Doha Golf Club: por un lado, dan oportunidades a quienes juegan muy bien; por otro, también pueden cerrar todas las puertas a quienes anden más destemplados. Esto segundo es lo que le ha ocurrido hoy, por ejemplo, a Haydn Barron (-7), el australiano que partía hoy como líder en solitario y ha firmado un 74, o a su compatriota y compañero de partido estelar, Harrison Endycott (-3) que entregaba un 76…
Y una vez más, para no faltar a una tradición que cumple ya dieciséis ediciones consecutivas de este torneo, desde la de 2009 hasta la de esta semana, vamos a tener a uno o varios jugadores españoles saliendo a cinco o menos golpes de la cabeza. En este caso son varios y además saldrán a menos de cinco golpes de los tres colíderes: por un lado, Alex del Rey (-6) y Nacho Elvira (-6), que no están cerca, pero tampoco descartados; y por otro Jorge Campillo (-7), que saldrá un paso más arrimado a la cabeza y que por supuesto está metido de lleno en el grupo de los candidatos. El problema que tienen los tres, sobre todo Del Rey y Elvira, es que tienen a bastante gente por delante, todos apiñados y pendientes del zarpazo final. Pero opciones reales, haberlas, haylas. “Está complicado por toda la gente que hay en un margen tan pequeño, pero no es imposible, ni mucho menos”, señala Campillo. “Ha sido una pena no haber cogido más impulso en los hoyos 7, 8 y 9, donde he tenido putts de birdie muy metibles los tres. Después, la verdad, es que me he visto con mucha garra, sobre todo en el 15…”
Lo del hoyo 15 de Campillo desde luego merece un comentario aparte. Allí, después de una mala salida por la izquierda, el extremeño se encontraba la bola metida en un bush, o en un arbusto, para entendernos mejor, pero se las arreglaba para hacer un contacto decente y hasta ganar metros. Luego pegaba el hierro 8 y embocaba un putt desde unos seis metros para firmar un par milagroso en el hoyo más difícil del campo. Ya no es el hecho de salir de allí sin castigo, sino el momento que era, puesto que el jugador español traía la vuelta muy parada, estaba ya muy lejos de los puestos punteros, y un descalabro en este punto podía haber sido fatal. Sin embargo, salía vivo de la emboscada y terminaba con tres birdies seguidos para transformar por completo el panorama de su ronda dominical.
La historia de Del Rey casi se puede contar al revés. Venía lanzado el madrileño después de una serie de tres birdies en los hoyos 7, 8 y 9, rematada con un eagle en el 10, y sin embargo el último tercio de la ronda frenaba todo el impulso (bogeys en los hoyos 15 y 17), si bien un birdie postrero en el 18 volvía a meterlo en según qué ecuaciones de cara al triunfo final.
El hoyo 15 se ha levantado hoy como un auténtico muro para la Armada. Allí sudaba sangre Campillo y perdía carrerilla Del Rey, como ha quedado dicho, pero es que allí también le caía un bogey a Elvira y, lo que es peor, allí patinaban un Sebas García (-4) que venía lanzado desde los primeros partidos del día, y un Pablo Larrazábal (-4) que ya estaba haciendo de las suyas y metiéndose en los últimos partidos del domingo, anotándose ambos un doloroso doble bogey después de fallar la salida e irse los dos al agua con el segundo disparo. No hace falta señalar que, si bien Sebas y Pablo no parecen tener opciones reales de victoria, sí que pueden convertirse en algo más que animadores de la última ronda.


