
Scott Jamieson ha sido el ganador del accidentado Nelson Mandela Championship tras vencer en el segundo hoyo de desempate a Steve Webster, y una vez que Eduardo de la Riva había quedado eliminado en el primero de los hoyos de play-off…
Finalmente, este trío de jugadores, que habían puesto el listón del liderato en un acumulado de -7 después del turno matutino de juego, mantuvo su situación de privilegio, esquivando los diferentes ataques de otros candidatos. Tim Clark (-6) parecía llamado a ser su ‘aguafiestas’, pero un doble bogey en el 17 tras errar un putt de menos de medio metro terminaba con sus opciones.
De la Riva hizo bogey en el primero de los hoyos de desempate (ambos disputados en el hoyo 18), dejando libre el camino a sus dos compañeros de espera en la casa club. Porque, en efecto, han sido unas cuantas las horas que el trío ha tenido que esperar hasta saber con certeza que aún tenían que salir a jugar la muerte súbita. El español apuntó de salida en este largo par 4 a la calle colindante de la izquierda y después pegó un buen hierro 7, pero la fortuna le fue esquiva. Tres palmos más de vuelo y el disparo podría haber sido sobresaliente, pero fue a aterrizar en los límites del bunker, cayendo después hacía atrás, a la arena. Desde ahí, su sacada no fue buena y cayó el bogey.
Jamieson estrena de este modo su palmarés en el circuito europeo con 29 años recién cumplidos. El escocés aprovechó la cadena de errores cometidos por Webster en el hoyo definitivo, para ganar tranquilamente firmando el par. De la Riva, en todo caso, ha comenzado la temporada a todo gas, hasta el punto que antes de comerse las uvas en la Nochevieja del 2012, y a pesar de la lógica reducción de la bolsa de premios a un 75 por ciento, ya ha recorrido más de un tercio del camino que lo separa del objetivo de mantener la tarjeta para 2014… Y todavía tiene otro cartucho la próxima semana en Leopard Creek.
No puede confiarse. Bien sabe él lo puñetero que puede llegar a ser este deporte. Pero el trabajo y el logro están ahí. Además, Eduardo se ha vuelto a ver capaz de ganar en el circuito europeo, aunque haya sido en un torneo tan rematadamente extraño, liquidado en 36 hoyos. Y no es la primera vez que el barcelonés comprueba casi empíricamente que tiene juego más que suficiente para cantar victoria.
El asunto cobra aún más relieve si pensamos dónde y cómo estaba este jugador hace escasamente mes y medio. Entonces, tal y como relató a Tengolf, vivió el momento más amargo de su carrera en la Final del Challenge Tour después de quedarse a un golpe de sacarse la tarjeta a través de este circuito con un cruel desenlace en el último hoyo. Anduvo una semana sin ganas de nada hasta ir recobrando poco a poco las pulsaciones para jugar la Final de la Escuela.


