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La divertida anécdota entre Ángel Hidalgo y Marcus Helligkilde

El poder del batido de mango

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Ángel Hidalgo
Ángel Hidalgo. (© Golffile | Thos Caffrey)

La retransmisión televisiva ha cazado un momento muy divertido en la última vuelta del español Ángel Hidalgo este domingo en el Ras al Khaimah Championship.

Ha sido en el green del hoyo 14. El malagueño ha embocado un sensacional putt de casi siete metros para eagle, ha cogido su bola del hoyo y ha intercambiado unas palabras con el danés Marcus Helligkilde, uno de sus compañeros de partido. Ambos han reído de manera generosa tras el comentario e Hidalgo, acto seguido, le ha metido tres buenos sorbos a una bebida que similar a un zumo y que en ningún caso se parecía a los habituales brebajes que los golfistas llevan en la bolsa de palos para ir recuperando energía durante una vuelta.

¿Qué era esa bebida? ¿De dónde había salido? ¿De qué se reían Helligkilde y Ángel? Hay una historia detrás, sencilla, de las muchas que se cuecen a diario en una vuelta de golf y que no salen a la luz. Vamos con ella…

Todo parte de que Helligkilde e Hidalgo, la doble H iberonórdica, mantienen desde hace tiempo una fantástica relación. La fraguaron en el año que estuvieron juntos en el Challenge Tour. Son amiguetes y las bromas entre ambos en los torneos son constantes.

Así las cosas, en el hoyo 10, justo después de que Ángel cometiera un bogey, Marcus, para destensar, le ofreció un batido. «Mi novia va a comprarme un batido de mango en el tee del hoyo 14, que hay un puesto, ¿te apetece?». Ángel, que se apunta a un bombardeo, dijo que sí.

Y así fue, al llegar al tee del 14, par 5, apareció la novia de Helligkilde con dos batidos de mango y allá que salieron los dos jugadores camino de su segundo golpe departiendo y compartiendo un batido de mango con una pajita. No es lo habitual en una ronda final de un torneo donde hay tanto en juego, pero la anécdota refleja perfectamente el carácter afable y amistoso de los dos protagonistas.

En ese camino al segundo golpe, los dos estuvieron bromeando con los cámaras de televisión del European Tour y en la conversación salió la expresión: el poder del batido. «Ya veréis cómo cambia vuestra ronda». En el caso de Ángel fue innegable. Nada más meter el putt de eagle se fue hacia Marcus y se lo digo: «aquí está, el poder del batido».

Por si fuera poco, en el siguiente hoyo, aún bajo el influjo del batido, logró otro birdie. Eso sí, ya no hubo tantas risas, como es lógico, porque el batido no le sentó tan bien a Helligkilde, que saldó el 14 con un par, fallando un putt claro de birdie, y escapó del 15 con un doble bogey.

Intrahistorias de una ronda de golf de competición.