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La Armada arranca con fuerza en Wentworth, desafiando a la maldición de 2015

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Jorge Campillo (-4) salía hoy en el primer partido de la primera jornada del BMW PGA Championship en el recorrido Oeste de Wentworth. Abriendo senda en un torneo que, a la vieja usanza de las grandes citas, no distingue turnos de mañana y tarde ni divide salidas por tees distintos. Todos por el tee del 1 en grupos de tres, cada diez minutos, a partir de las siete de la mañana y durante ocho horas y cuarenta minutos…

Al final del largo día Francesco Molinari (-7), impecable, manda con autoridad en la clasificación después de cazar 17 greenes y patear con instinto y eficacia en unos greenes que están horrorosos. A dos golpes se sitúa el eterno Robert Karlsson (-5), que no desespera a sus 45 años en su intento de reverdecer laureles, y en el top-ten encontramos a tres españoles, Campillo, Larrazábal y Jiménez y habrá que ver si cada cual tirando de su cuerda puede acabar con la maldición de 2015, año huérfano hasta la fecha de grandes victorias en los circuitos mundiales.

Campillo ha demostrado que se ha traído puestas hasta Virginia Water, el maravilloso rincón de Surrey donde Samuel Ryder se inventó lo que se inventó, las sensaciones que tejió pacientemente durante las tres últimas rondas del Open de España. Tres setentas encadenaba en El Prat para finalizar séptimo, mostrando un juego muy sólido y un putt más que decente (dos bogeys en los últimos 36 hoyos). El hecho de jugar el último día con Sergio García y haberse desenvuelto pleno de concentración en aquel particular escenario, junto a un top-ten mundial y entre centenares de aficionados, también ha podido haberle ayudado o, al menos, enseñarle algunas cosas. Y nunca se sabe dónde y cómo salta esa chispa inspiradora, diferenciadora…

El caso es que Campillo, que remataba la ronda con un eagle fantástico desde la arena en el 18, ya rondaba el liderato en el momento de firmar su tarjeta y acabará la jornada muy arriba con toda seguridad. Igual que Pablo Larrazábal (-3), que salía a jugar cuarenta minutos después que el extremeño y en el partido de delante de Miguel Ángel Jiménez (-4). Ambos, Pablo y Miguel, mantenían como se ve a buen ritmo el pulso de la Armada.

Jiménez comenzaba con dos bogeys tempraneros, pero dentro de su actual burbuja todo parece darle igual. No hay modo de que se altere. Así que fulminaba rápidamente los efectos de tan errático comienzo con un eagle en el primer par 5 del campo, el hoyo 4. Después iría conquistando territorio por debajo del par y, mucho ojo, se quedaba exactamente a un palmo de hacer otro hoyo en uno en el 14. ¿Se le puede pegar más suelto y confiado a la bola? Hubiera sido su tercer ‘ace’ de la temporada…

La influencia del Open de España sobre Larrazábal es curiosa. El propio jugador ha confesado que es un torneo que prepara especialmente y en el que, o bien acaba muy arriba, o bien le mata la ansiedad y no consigue rematar una buena semana. No hay término medio. Pues bien, cuando se da el primer caso, un buen resultado en el Abierto español, suele sufrir inmediatamente algo así como un proceso de descompresión que le dificulta rendir a plena satisfacción la semana siguiente. Pierde gas, se desinfla. Ocurrió por ejemplo en 2011, cuando fue tercero en el Open de España y después terminó 49º en Mallorca, y también en 2012, cuando fue segundo en el Open de España y la semana siguiente no pasó del puesto 65º en Wentworth. Cuando se da el segundo caso, un mal resultado en nuestro Abierto, se produce el proceso inverso: superado el estrés, la puesta a punto florece la semana siguiente. Ocurrió en 2013 y 2014, años en los que no pasó el corte en el Open de España y luego fue 6º en el Ballantines y 7º en Wentworth, respectivamente. Recordemos, así pues, que hace una semana no consiguió un gran resultado en El Prat, que además es su campo (terminó 49º), y convengamos entonces que las expectativas son halagüeñas…

Hay que destacar asimismo el buen arranque de Nacho Garrido (-1), que incluso sigue sorprendiéndose a sí mismo con vueltas muy controladas y por debajo del par, igual que la semana pasada en El Prat, después de una ausencia tan prolongada por la dichosa mononucleosis. Los cuatro españoles que venían jugando en partidos vespertinos, sin embargo, no han podido mantener la racha de la Armada. Alejandro Cañizares (PAR) sufría especialmente los rigores de unos greenes irregulares y toscos (cada año la misma canción, aunque 2015 se lleva la palma) y Álvaro Quirós (+2) se movía toda la vuelta por debajo del par, apuntando incluso al top-ten más que a otra cosa por juego y oportunidades, hasta que pegaba fuera de límites la salida del 17… Rafael Cabrera Bello (+5) y Jordi García Pinto (+7), ambos muy erráticos de tee a green, van a necesitar mañana viernes un pequeño milagro para pasar el corte. Eso, o una gran vuelta, que tampoco hay por qué descartarla.

No vayamos a pensar que este arranque fabuloso del trío de españoles tiene algo que ver con un recorrido permisivo y tierno. Jorge, Miguel y Pablo copan los primeros puestos, pero hay que aclarar que los resultados al par o por encima cuadriplicaban al final de la jornada a los que muestran un registro por debajo del par. El mismo Número Uno del mundo, Rory McIlroy (-1), finalizaba también ganando al campo, pero a tres golpes de Campillo y Jiménez.