El DP World Tour ha aterrizado ya en el The Royal Golf Club de Baréin, recorrido que esta semana, desde el jueves, acogerá el Bahrain Championship presented by Bapco Energies, cuarta parada del circuito consecutiva en el desierto tras las dos de Dubai y Ras al Khaimah. Regresa a un campo donde estuvo por única vez en 2011 para la primera edición del extinto Volvo Golf Champions, un intento que no cuajó de torneo de campeones a imagen y semejanza del que se celebraba en el PGA Tour.
Han pasado trece años desde aquella visita. Han cambiado muchas cosas. Martin Kaymer y Lee Westwood se peleaban por el Número Uno del mundo. Estaría bien saber si por aquel entonces, en ese preciso momento, habrían firmado también por LIV Golf. Qué cosas.
También se han producido modificaciones en el campo, y más concretamente en sus greenes. No se hablaba de otra cosa en 2011. Por el tamaño, algunos enormes como el 17, con 1.200 metros cuadrados, y por el movimiento. Ondulaciones extremas en algunos casos y todos salpicados de sinuosas jorobas. De aquello se acordarán Pablo Larrazábal, Rafa Cabrera Bello, Stephen Gallacher, Edoardo Molinari, Richie Ramsay, Matteo Manassero, Soren Kjeldsen, Oliver Wilson, Thomas Bjorn, James Morrison y Marcel Siem, los once jinetes del apocalipsis, los únicos que juegan esta semana y que también estuvieron hace once años.
Pues bien, esas curvas diabólicas salida de las imaginación y el lápiz de Colin Montgomerie, diseñador del campo, han desaparecido, o al menos se han suavizado. Justo el verano pasado, cuando se supo que el Circuito Europeo regresaba a este campo, se inició una profunda remodelación de los greenes con el objetivo de hacerlos más ‘normales’, más planos. Con ello, sobre todo, se gana en posiciones de bandera.
Lo cierto es que el trabajo que se ha hecho en tiempo récord en el campo ha sido fantástico. Se han remodelado los greenes del 1, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 14 y 15 y se ha rediseñado por completo el 2. Había greenes que incluso tenían zonas de escape en su interior. Algún jugador calificó aquellas superficies como de mini golf. Un poco loco.
Ya no están esas curvas y todos lo agradecen, pero hay otras… Una es el rough. Potente, sólido, denso, jugoso, picante. Está cortado a 30 milímetros el primer corte, 75 el segundo y 100 el resto. Ya no se va a tocar más, por lo que el jueves estará aún más crecido. Tanto, que si vamos usted o yo, se pueden perder bolas. Recuerda al rough del Emirates Golf Club durante el Hero Dubai Desert Classic. Abróchense los cinturones y agarren pista, de lo contrario, hacer birdies será un martirio.
Las otras curvas, muy serias ellas, las trae la previsión meteorológica. A esta hora se espera vendaval el viernes y mucho viento el sábado y el domingo. Qué significa vendaval. Pues rachas superiores a los 55 kilómetros por hora. Cuidado. El sábado se podría llegar a los 40 kilómetros y el domingo se alcanzarán los 32.
El jueves sopla algo menos, pero va a ser un factor crucial esta semana. De hecho, ya se está trabajando para evitar que el viento cause más estragos de la cuenta. Se han empezado a ralentizar los greenes y el objetivo es que el viernes estén a diez en el stimpmeter para que puedan estar jugables. Aún así, va a ser difícil que se pueda completar la jornada. Curvas…
En 2011 ganó el torneo Paul Casey con un resultado de -20. Si no cambia la previsión, parece muy difícil que se pueda llegar a ese resultado ganador, más bien habría que pensar en un guarismo en torno al -10 y -15. Por cierto, Miguel Ángel Jiménez quedó segundo a un solo golpe del inglés.




No dejais pasar una para darle caña a LIV, aunque no venga a cuento. Sois demasiado pesados.