– Estaba Justin Rose, capitán del equipo de Gran Bretaña e Irlanda, pegando su salida en el tee del hoyo 14 en su duelo ante Julien Guerrier de la jornada de individuales de la Team Cup, justo en el momento en el que Tommy Fleetwood doblegaba a Matthieu Pavon por 3 y 1 en el green del hoyo 17, consiguiendo así el punto definitivo que daba el triunfo absoluto a la escuadra británica. Como quiera que el tee del 14 y el green del 17 del Abu Dhabi Golf Resort están muy cerca, pudo el capitán Rose congratularse con Fleetwood por el éxito recién obtenido, todavía con su partido en marcha. Un simple pero significativo detalle, porque hasta lo más nimio les ha salido redondo a los británicos, que hoy han ganado la segunda edición de esta Team Cup por un resultado global de 17-8 tras imponerse en la jornada final, la de los individuales, con un parcial de 6-4.
– Partía hoy el equipo de Gran Bretaña e Irlanda con una ventaja insalvable (salvo milagro), pero no por ello Rose dejó de alinear en los primeros partidos toda su artillería pesada, con Fleetwood y Hatton abriendo el campo frente a Pavon y Olesen, y Laurie Canter, finísimo durante toda la semana, en el tercer partido. Sería precisamente Canter quien sumara el primer punto de la jornada tras vencer a Langasque por 5 y 4, reventando al francés de principio a fin con un golf de altísimo nivel. Tampoco iban a fallar Tommy y Tyrrell, faltaría más, a pesar de la brava resistencia de Pavon y Olesen, sobre todo del galo, que ‘sólo’ marchaba dos hoyos abajo en el meridiano de la vuelta ante un Fleetwood desatado que había marcado un parcial de siete por debajo del par en los siete primeros hoyos…
– Ha podido ser mucho peor. En el momento del casual y feliz abrazo entre Rose y Fleetwood ya descrito, el panorama pintaba horroroso para el equipo de Europa continental. El marcador estaba teñido del color fucsia que ha identificado a los británicos esta semana y sólo el danés Niklas Norgaard estaba siendo capaz de sacar adelante su partido ante Matthew Jordan. La amenaza de una derrota monstruosa de los chicos de Francesco Molinari era algo más que una mera posibilidad…
De hecho, el marcador final, abultado, rotundo y hasta humillante, ha resultado ser de lo mejorcito que podía darse para los continentales, tal y como iban las cosas. Una eficiente (y hasta meritoria) operación de maquillaje iba a evitar una debacle mayor: Antoine Rozner, que estaba tres abajo después de diez hoyos, le daba la vuelta a su partido con Matt Wallace, que terminaba errando un putt muy corto en el hoyo 18 para entregar el punto entero; Manassero también decantaba hacia su lado su duelo con McKibbin en el último tercio de la ronda; Molinari terminaba empatando un partido que también tenía muy cuesta arriba (iba dos abajo ante Jordan Smith después de once hoyos); y hasta Rasmus Hojgaard arañaba medio punto en un duelo que tenía casi perdido, pues se había puesto tras abajo ante Aaron Rai saliendo del green del hoyo 13…
A ver, las cosas como son: una vez se había hecho matemática y oficial la victoria británica pudo más el amor propio de los derrotados que las ganas de hacer sangre de los ganadores.
– Gran Bretaña e Irlanda han ganado las cuatro sesiones de juego. Y todas con suficiencia, hasta llegar a ese 17-8 final. Los fourballs del viernes, las dos sesiones de foursomes del sábado y los individuales del domingo. Es cierto que esta competición no tiene nada que ver con la Ryder, se mire por donde se mire, que es fundamentalmente un banco de pruebas y que sólo está en juego la honrilla, más allá de los apuntes nítidos que puedan llevarse el capitán Luke Donald y sus vicecapitanes, pero bien harían los chicos del equipo continental en guardar al menos unas horas de luto y sentir profunda y dolorosa la daga que se llevan clavada en el costado, entre las costillas.



