El tiempo se detiene y al rato un hilillo de baba comienza a aparecer por la comisura de los labios. La sensación no es muy diferente a la que uno tiene cuando está en el Museo del Prado observando Las Meninas. El swing de la holandesa Anne Van Dam es otra liga. Es la perfecta simbiosis entre el poderío y la pureza. Ritmo y belleza. Seguramente, es el movimiento más cercano a la perfección que hay en el golf mundial. No son pocos, incluso, los que apuntan que si hay alguna golfista que podría jugar y competir contra hombres sería ella. Su pegada no tiene nada que envidiar, muy cerca de las 300 yardas de media.
Sin embargo, el palmarés de Van Dam no se está ni siquiera cerca de lo que transmite su golf. Ha ganado cinco veces en el Ladies European Tour, que a sus 28 años no está nada mal, pero se ha estrellado en el LPGA, ha jugado sólo una Solheim con un balance más que discreto y su papel en los Grandes ha sido irrelevante. Son su muros. Jugó su primer torneo del circuito americano en 2016 y tardó otros sesenta en lograr su primer y único top 10. Fue en Portland en 2021. Acabó octava. Tiene otro top 10 en el Scottish Open, que es un híbrido con el LET, y otro en un torneo por parejas. Falla más cortes de los que pasa. Un balance mediocre y para muchos inexplicable.
Su otro muro infranqueable de momento son los Grandes. Ha jugado 18, ha fallado diez cortes y su mejor resultado ha sido un 37º en el Evian Championship de 2018. No sólo no ha ganado aún un Major, sino que ni se ha acercado a un top 20. Además, sólo ha jugado la Solheim de 2019, disputó cuatro partidos, ganó uno y perdió tres. Hay muchos que consideran esto un verdadero Expediente X del golf mundial. Tratamos de rascar en su historia para encontrar alguna explicación.
Carmen Alonso la conoce muy bien y tiene muchos tiros dados en esto del golf. Es una voz más que autorizada. «Si a mí me preguntan qué jugadora europea lo tiene todo para triunfar en el LPGA Tour, ésa es Van Dam. Tiene un juego espectacular. No le falta nada, quizá podría mejorar algo los wedges, pero ni eso. Yo lo único que le diría es que tuviera paciencia. Estoy segura de que le llegará el éxito en el LPGA Tour. Si no tuviera juego, pues vale, pero ella lo tiene. Es sólo cuestión de tiempo. Siempre pongo el ejemplo de Miguel Ángel Jiménez. Cada uno rompe cuando rompe», asegura.
La golfista vallisoletana le pide paciencia y apela a su cabeza. «Sólo se me ocurre que pueda ser un tema mental. Es que este deporte es muy complicado, ¿eh? Si tuviera que buscar una explicación a que no haya triunfado aún en América es seguramente el factor psicológico. Cuando viene a Europa se cree la reina del mambo y necesita sentirse de la misma manera cuando juega al otro lado del Atlántico», señala.
Seguimos rascando. Viajamos al LPGA. Los que están cerca de ella también manejan algunas teorías. Consideran que hay tres defectos muy marcados que le impiden crecer y mejorar. El primero es que tiende a escuchar poco a los que tiene a su alrededor. Aseguran los que la conocen bien que transmite la sensación de saberlo todo, una especie de soberbia que obviamente limita su capacidad de aprendizaje. Al mismo tiempo, y relacionado con esto mismo, le cuesta rodearse de los mejores colaboradores.
Hay otras voces que apuntan a que el golf no es lo más importante en la vida de Van Dam. Tiene muy claro su poderío, sabe que se va a ganar la vida perfectamente jugando al golf, pero de momento no está muy por la labor de poner todo lo que hay que poner para pelear, por ejemplo, por ser la mejor del mundo. Es ambiciosa, pero no tanto. Es algo así como el estudiante que hace lo justo para aprobar el examen, con eso tiene suficiente. Por ejemplo, antes de jugar en Mallorca, la semana previa, estuvo montando en bici y no tocó un palo de golf. No parece la mejor manera de preparar las dos últimas semanas del año. Otro ejemplo: en 2024 no jugará en Estados Unidos, puesto que considera que tiene más opciones de clasificarse para la Solheim Cup jugando en Europa.
Eso sí, nadie descarta que algún día, como apunta Carmen, se produzca un clic en su cabeza y comience a poner toda la carne en el asador para exprimir al máximo todas sus habilidades. Ese día, si llega, que se aparte el resto, ya que tenemos Número Uno del mundo para rato. Pero claro, el golf no es sólo tener un gran swing, pegarle muy bien a la bola y poseer un físico privilegiado. La cabeza y la actitud son dos pilares básicos y, de momento, parecen los puntos débiles de Van Dam. El mayor Expediente X del golf mundial.



