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Declaraciones de un emocionado Sergio García tras ganar el LIV Golf Andalucía

‘The fucking king’ ya busca casa en Sotogrande

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Sergio García se abraza a su padre Víctor tras la victoria.
Sergio García se abraza a su padre Víctor tras la victoria. (Photo by Charles Laberge/LIV Golf)

La semana empezaba con una chanza con Sergio García. En la entrevista previa al inicio del LIV Golf Andalucía le decíamos, con perdón de la expresión, si se le podía considerar el «fucking king» de Valderrama, siguiendo con la broma que ya hicimos en el podcast Bola Provisional.

El golfista de Borriol sonrió, le gustó, pero se mostró bastante prudente. Aquello de vender la piel del oso antes de cazarlo no le gusta a nadie… Pero claro, estamos a domingo y resulta que es Sergio y no otro quien ha ganado esta semana. Definitivamente, es el «fucking king», con perdón. Otra vez.

«No sé si lo soy, pero desde luego debo estar cerca», decía Sergio ante los medios al acabar el torneo y a carcajada limpia. Ahí está, cuatro victorias y siempre en el top 10 salvo una edición. Si no lo es, se le parece mucho.

La conexión de Sergio con Valderrama existe, se palpa. No es algo esotérico. De hecho, confesaba el propio García que ya está buscando casa en Sotogrande. No es una manera de hablar. Es algo real. «Sí, sí, es cierto, vamos a empezar a mirar para comprar una casa. Lo he hablado con mi mujer y lo nos vamos a poner a ello. Este sitio es demasiado especial como para despedirnos de él», explica.

Sergio estaba emocionado, muy emocionado. Probablemente, más que nunca en su vida, más allá de ese domingo de gloria insuperable en el Masters de Augusta. Eso es otra cosa. Es la nueva versión de Sergio de la que venimos hablando hace tiempo. La que se vio en el US Open, la que lleva mostrando todo este año 2024. Es un Sergio mucho más relajado, más disfrutón, capaz de valorar todo lo bueno que le rodea y mucho menos negativo. Valora lo que consigue y su cabeza ha aprendido a quedarse con lo bueno y dejar a un lado lo malo, o al menos minimizarlo. Por eso, ni siquiera cuando hizo tres putts en el hoyo 3 se vino abajo. «Ya era una gran semana pasara lo que pasara. Claro que dolía la posibilidad de ser segundo otra vez, claro que se me pasaron por la cabeza los otros desempates, pero en el fondo estaba convencido de que había sido una semana muy buena y estaba orgulloso por la vuelta de hoy», señala.

García ha bordado el golf y lo ha disfrutado. Una hora después de ganar aún se relamía con algunos de sus golpes. Como el del hoyo 12, ese hierro 6 mágico que se metió de una de auténtico milagro. «Estaba muy a gusto, pegando cada golpe como quería. No sé si es la vez que mejor he jugado en Valderrama, pero por ahí estará. He estado muy cómodo».

Sergio ganó su primer torneo en 1999 y 25 años después sigue ganando. Este es un dato brutal. «No soy muy de récords, pero lo valoro mucho. Significa dos cosas: que me estoy haciendo viejo y que he tenido muy buena carrera».

Sergio, hijo adoptivo de Valderrama y en un futuro próximo, vecino de Sotogrande.