Lunes 7:29 de la mañana. Tiger Woods pincha su bola en el tee del hoyo 10 para jugar los segundos nueve hoyos de Pinehurst Nº2 junto a a Rickie Fowler, Justin Thomas y Jordan Spieth y dar el pistoletazo de salida al US Open 2024. La realidad es que Ten Golf se incorpora a esa vuelta unos minutos más tarde, cuando la bola de Tiger está aterrizando en el centro derecha de la calle del hoyo 12.
Apenas dos horas y siete hoyos después, hay elementos más que suficientes para que Tiger Woods sepa por dónde van los tiros esta semana. Nadie tendrá que contarle al de Cypress dónde va a estar el drama en Pinehurst, porque la realidad es que hoy mismo ya lo ha experimentado de primera mano. Cabe recordar que tampoco es su primer test este año aquí, ayer ya jugó el campo y el pasado martes también pudo reconocer el terreno.
El bacalao esta semana para el de Cypress se corta cazando calles y cogiendo greenes. Todo lo que se salga de ahí tendrá el sobrenombre de sufrimiento, no solo para Tiger lógicamente, pero sí es un factor diferencial si tenemos en cuenta el ritmo de competición y lo acusado que está su juego debido a las lesiones.
En dos hoyos en los que no ha estado muy preciso desde el tee, Tiger ha tenido que jugar desde los matojos que protegen el campo. Aquí no hay el rough habitual al que la USGA tiene acostumbrados, sino que más allá de las calles nos encontramos con grandes matojos de wiregrass y pineweed en medio de un terreno arenoso.
En la salida del hoyo 13 se ha ido directo hacia esa zona pero ha tenido suerte y la bola se ha quedado reposando en medio de la arena sin ningún matorral cerca. Ha podido pegar un buen golpe y se ha dejado la opción más clara de birdie en el tramo que hemos ido con él.
No ha tenido la misma suerte tras fallar, otra vez por la derecha, la calle del siguiente hoyo. Allí se le ha visto pensar y repensar cómo podía encarar el golpe de una bola, que sin estar metida en medio de un matojo, estaba bastante cerca de uno. Subía y bajaba el palo viendo cómo entrar a la bola y eso después de haber estado un rato decidiendo qué palo podía jugar. La realidad es que no ha podido controlar mucho la bola y se ha cruzado el hoyo por el lado izquierdo. No nos cansaremos de repetirlo, jugar desde ahí no es nada fácil y depende también mucho del azar del lugar en el que se acabe reposando la bola.
El primer objetivo de Woods, por tanto, no es otro que el que intentar afinar al máximo desde el tee para no meterse en problemas desde el comienzo del hoyo. El de Tiger, insistimos, y el de todos.
Por cierto, a pesar de ser una salida tempranera de lunes, desde primera hora miles de personas han acompañado al campeón de quince Grandes. Lo arropan desde el primero hasta el último minuto, qué capacidad de atracción tiene el señor Woods. El resultado y el juego es lo de menos. Todos quieren ver e inmortalizar el momento.
Volviendo al apartado golfístico el segundo objetivo es claro y se centra en el juego corto. Esto es lo más importante en realidad. Sabe que no va a coger todas las calles ni todos los greenes. Los greenes de Pinehurst se protegen con grandes escapatorias que pueden hacer rodar la bola muchos metros. Cómo jugar desde dichas escapatorias es algo que los jugadores están todavía intentando desenmarañar. En cada hoyo se les veía a los cuatro jugadores compartir experiencias y tipos de golpes: putts de muy larga distancia, chips, chips rodados e incluso algunos globos, aunque para ser sinceros, estos últimos apenas los hemos visto. Se descartaban rápido.
Durante toda la vuelta se ha podido disfrutar de la complicidad que hay entre Tiger y su hijo Charlie y con quien ha comentado todos los posibles escenarios y golpes habidos y por haber. No es mal profesor el que tiene el joven Charlie.
Desde esos límites del green se ha quedado Woods hoyo tras hoyo probando cómo reaccionan los greenes a cada tipo de golpe. De hecho, Tiger ha llegado el último al tee del siguiente hoyo prácticamente en casi todas las ocasiones. Tiene muy claro que debe estar fino alrededor de green para pasar el corte. Sabe que por ahí pasan sus opciones. Por ejemplo en el par 4 largo del hoyo 16, a pesar de haber cazado el centro de calle, no ha sido capaz de llegar al green. Ni al primer ni al segundo intento.
En el hoyo 14, como comentábamos unos párrafos más arriba, también ha ido de excursión por las escapatorias, con un gran golpe de recuperación por cierto. En Augusta, Tiger arrancó muy sólido alrededor de green y según fue avanzando la semana se le fue haciendo más complicado. En el PGA Championship sufrió de lo lindo en este apartado. Si quiere jugar el fin de semana, no puede ceder ni un milímetro en su juego corto.
A modo de anécdota cabe destacar la buena relación que hay entre Charlie Woods y Justin Thomas. Se les ha visto hablar mucho durante la vuelta y al acabar los nueve hoyos han hecho una apuesta entre ambos. Charlie debía hacer dos putts desde la plataforma superior del green a una bandera que debía estar a unos veinte metros. No lo ha conseguido, buenas risas y mucha complicidad con un Justin que sostenía la bandera y jaleaba al pequeño de la familia Woods.



