Nadie sabe lo que va a ocurrir en el futuro, pero Josele Ballester debe marcar en rojo el viernes día 21 de febrero de 2025. El día de su primer corte en el PGA Tour. Estamos de acuerdo en que el talentoso jugador de Castellón no ha llegado al golf para pasar cortes, pero es un primer paso. Para llegar a la meta, sea cual sea la de cada uno, hay que empezar dando un primer paso y después el segundo, el tercero, el cuarto… y así hasta el final.
En este día importante en la carrera de Josele ocurrieron muchas cosas buenas y también algunas malas. Como sucede en cualquier vuelta de golf. Hoy, creemos, toca fijarse en las buenas. Es una anécdota, una historieta divertida. No pretende ser más que eso, aunque en el fondo también encierra una moraleja. Nos vamos al segundo golpe del hoyo 12 de su segunda ronda en el Mexico Open at Vidanta World.
Es un par 5 de 661 yardas, unos 600 metros, cacho arriba, cacho abajo. Josele dibuja una salida perfecta sobre una calle que gira ligeramente a la derecha. Vuela sin dificultades un búnker que está hábilmente colocado en el centro de la calle y que engulle no pocas bolas a lo largo del día. La situación es perfecta, pero aún quedan muchos metros a green. Hace las cuentas con su caddie Javier Erviti, ganador del Open de España con Carlota Ciganda a finales del año pasado y campeón también en el DP World Tour junto a Renato Paratore.
Erviti recita el parte: son 260 metros a la entrada de green y 286 a la bandera. El viento viene de la izquierda, no es exagerado, pero algo hará. Es un tiro con un poco de subida. En línea recta a la bandera hay un árbol situado en el rough de la derecha que entra en juego. Charla caddie jugador. Muy pronto se ponen de acuerdo en que tienen dos opciones: pegar el mini driver por encima del árbol, golpe recto directo a green, o pegar el driver desde el suelo al fade (efecto de izquierda a derecha), sacando la bola por la izquierda del árbol.
Tras una pequeña deliberación, descartan la primera opción. No están convencidos de que el mini driver pueda subir por encima del árbol. Es un riesgo. Así las cosas, se comprometen con el segundo golpe. Drivazo y tentetieso desde la hierba segada al ras. El tiro de Josele es una delicia. Simplemente perfecto. Una obra de arte. Cualquiera que haya jugado al golf alguna vez en su vida sabe lo difícil que es pegar el driver desde el suelo, hacer un contacto sólido y limpio. A Ballester le sale un obús precioso, por la izquierda del árbol, abriendo, dejándose ayudar por el viento y la bota en el centro de green. Cuando arreglan el pique calculan que ha hecho 275 metros de vuelo. Desde el suelo. Inhumano.
El golpe ha sido perfecto, pero obviamente cuando bota en green, en una zona de pelo a favor, sale disparada y acaba al fondo, en el semi rough, justo pasada. De nuevo, calculan y ha hecho unos 300 metros en total. Sí, desde el suelo. Es el tiro del día. Lo adorna después con un magnífico chip y consigue un birdie fácil. No merecía otra cosa ese golpe.
No hay que extenderse mucho más para quedarse con la boca abierta. La moraleja de esta historieta, que no deja de ser un solo golpe de los 69 que pegó el viernes Josele, es que el joven español tiene esos recursos. Lo puede hacer. No es algo que puedan decir muchos. Más bien son muy pocos los que tienen esa capacidad. Ojo, lo puede hacer y se atreve a hacerlo en la segunda ronda de su segundo torneo en el PGA Tour luchando por pasar el corte. Esa es la capacidad que no muchos tienen. Lo piensa, lo valora, lo decide y lo ejecuta.
Josele sale a jugar este sábado la tercera ronda del Mexico Open a las 17.30 hora peninsular española, junto a Sam Ryder y Ben Martin por el tee del 10. Es una hora y 17 minutos antes que el partido estelar formado por Potgieter, Campbell y Jaeger. La misión en este moving day no puede ser otra que tratar de escalar en la clasificación y brindarse un bonito domingo peleando por la zona alta del torneo.



