
Ben Crenshaw le cambió el nombre al campo del THE PLAYERS Championship la primera vez que lo vio. En lugar de Sawgrass, el campeón del Masters de Augusta lo llamó Star Wars y le adjudicó el diseño a Darth Vader. Era su manera de contarle al mundo que sólo alguien con muy mala baba podía colocar a los jugadores tan al límite.
Jack Nicklaus no le fue a la zaga. Cuando le preguntaron por su opinión sobre el Stadium course señaló que «me parece muy bonito, sin duda, pero mi hierro 5 no está preparado para detener la bola en el capó de un coche». De esta manera tan gráfica describía el Oso Dorado los greenes pequeños y vertiginosos del campo de Pete Dye.
Todos estamos de acuerdo en que el recorrido de Ponte Vedra Beach es uno de los más exigentes del año y la joya de la corona es el hoyo 17, ese par 3 en isla, corto y azotado por el viento que dispara las pulsaciones de los jugadores cuando se suben al tee. El famoso hoyo 17.
Cada uno tiene su propia parafernalia para afrontar este tiro tan tenso. Rory McIlroy decidió compartir la suya paso por paso esta semana. Es interesante. Es curioso. El norirlandés está pensando en el delicado tiro bastante antes de llegar al tee. Concretamente, cuando avanza por la calle del hoyo 16 en dirección al green. «Ahí siempre me fijo en una bandera que hay en una torre de televisión al lado de la calle del 16. Presto atención sobre todo a si su movimiento es estable o no, para saber si el viento es racheado o constante», asegura.
Si la bandera de esa torre se mueve mucho y en diferentes ángulos tocará contrastar esa información con otras banderas, la propia del 17, y la opinión de su caddie, en este caso Harry Diamond. «No cabe duda de que lo más importante en el hoyo 17 es saber cuánto sopla el viento y en qué dirección. Por ahí pasa gran parte del éxito o el fracaso en ese hoyo», apunta.
Lo siguiente es ver lo que hacen tus compañeros de partido en ese tee del 17. Por este motivo, si alguno de ellos ha hecho un eagle en el 16 se celebra aunque sea por lo bajini… «A ver, no quiero decir que no vaya a hacer un birdie en el 16 por esto, pero si los compañeros de partido pegan antes su golpe es de gran ayuda, para ver qué hace su bola, cómo se mueve, cómo aterriza».
El tercer paso de su liturgia es calcular la distancia y el palo que necesita para llevar la bola al centro de green. No hay más. ¿La bandera? No interesa en absoluto. «Hay que tirar todos los días a centro de green y hacer cuatro pares. Si lo consigues no tengo ninguna duda de que le estarás sacando golpes de ventaja a la media», señala.
El cuarto y último paso, más mental que mecánico, consiste en convencerse de que el hoyo 17 no es el adecuado para buscar el birdie. Hay otros hoyos en Sawgrass que son más propicios para sacarle una ventaja. «Hay que saber qué batallas puedes ganar en Sawgrass y la bandera del 17 no es una de ellas», afirma. Tomen buena nota de la liturgia en cuatro pasos de Rory McIlroy en uno de los pares 3 más famosos del mundo.


