Inicio Grandes Circuitos PGA Tour Ludvig Aberg, tan maravilloso como estrambótico
Ras de hierba de la primera jornada del THE PLAYERS Championship

Ludvig Aberg, tan maravilloso como estrambótico

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Ludvig Aberg. © Golffile | Mateo Villalba
Ludvig Aberg. © Golffile | Mateo Villalba

– Ludvig Aberg es uno de los 22 jugadores que este año juegan por primera vez el THE PLAYERS. Arrancaba ayer con una tarjeta de 67 golpes, en la que destacan dos eagles en los hoyos 16 y 2. Y no es que enchufara sendos purazos, es que la dejaba muy cerca en ambos casos, a poco más de dos metros en el 16 y a unos tres metros y medio en el 2… Esto de los eagles no deja de ser una anécdota, una conjunción de gran juego, eficacia en los greenes y, en ocasiones, hasta un puntito de azar. Pero luego hay que salir ahí y hacerlos… Aberg ya tiene dos en una sola ronda en el Stadium course del TPC Sawgrass y Scottie Scheffler, no hablamos de un cualquiera, sólo ha hecho uno en once rondas de competición.

Mucho más importante, incluso, que los eagles del sueco es bucear un poco más en sus números y darse cuenta de que fue capaz de sacar adelante el ciento por ciento de sus recuperaciones (4/4) y de que se dejó por el camino un buen puñado de excelentes opciones de birdie.

Como es bien sabido, el joven sueco ingresaba por primera vez en el top 10 del mundo el pasado lunes. Es el jugador número 120 que entra en tan exclusivo club en la historia del ranking mundial, que ya va para 38 años (1986). Sólo 120 lo han conseguido en este tiempo, así que muy sencillo no debe ser. Lo peculiar del asunto, como casi todo en la explosiva irrupción de este jugador en la élite del golf mundial, es que Aberg todavía no ha jugado ni un solo Grande, se va a estrenar en el Masters de este año, dentro de unas semanas. No estamos desvelando ningún secreto, es evidente, pero no deja de causar vértigo. Todo es tan maravilloso como estrambótico en la incipiente carrera de este muchacho, que ni siquiera lleva un año como profesional, siendo él precisamente un jugador que de extravagante no tiene nada, muy ‘previsible’ en la excelencia por la gran consistencia de su juego.

Decía Scheffler, justo después de ganar el Arnold Palmer, que quería aprender a disfrutar un poco más los triunfos, que a veces le parecía que no los valoraba lo suficiente. Ayer, después de firmar un excelente 67, que de nuevo lo sitúa en la brecha, le preguntaban si pudo realmente celebrar como merecía la victoria en Bay Hill. Su respuesta: “no es fácil celebrar cuando tienes otro torneo justo la semana siguiente, como era el caso. Nos divertimos la noche del domingo, pero tenía que priorizar la preparación para esta semana…” Al final, la cabra tira al monte, como se ve. Y remataba Scottie entre irónico y guasón: Fueron unas hamburguesas, un poco de agua con gas, un poco de zumo de arándanos… Fue tremendo”.

– ¿Será la semana de Xander Schauffele? El californiano se harta de cerrar semanas muy sólidas (este año, sin ir más lejos, suma ya cuatro top ten en seis torneos) y de momento ha arrancado como colíder en este THE PLAYERS, pero ya ha dicho él recientemente que todo eso está muy bien, pero que va siendo hora de ganar más torneos. Cree Schauffele que eso es exactamente lo que le falta para ser considerado un extraordinario jugador y, la verdad, hay que estar de acuerdo con él, pero sin volverse tampoco muy locos, puesto que en su carrera aparecen ya victorias de enorme peso. Por cierto, causa cierta perplejidad que sea esta la segunda vez en su carrera que lidera un torneo del PGA Tour después de 18 hoyos (la primera vez se dio en el US Open del año pasado), aunque no deja de ser un detalle sin importancia.

Para quedarse absolutamente perplejo, en cualquier caso, nada como conocer la increíble historia que descubría ayer Matt Fitzpatrick. El inglés, que cerraba ayer una espléndida ronda de 66 golpes, se siente ahora muy cómodo con el driver en las manos y reconocía que llevaba un año sin estarlo y que fue hace poco, en Phoenix, donde se dieron cuenta del problema. Es para verlo, escucharlo, y no creerlo: resulta que en febrero de 2023 Fitzpatrick realizó algunos test con sus hierros y su driver, añadiendo algo de peso en el grip. Con los hierros el experimento funcionó bien unas cuantas semanas, pero no así con el driver, y por alguna razón que nadie entiende, tampoco él, ese peso (unos cuatro gramos extra) ahí se quedó. Fitzpatrick ha sentido durante todo este tiempo que en cuanto quería pegarle muy duro su bola se iba hacia la izquierda, pero no fue hasta el momento de cambiar el grip, hace unas semanas, cuando los chicos de Titleist le avisaron, oye, ¿tú sabes que tienes aquí un peso?…

“Casi me da un ataque al corazón”, señalaba ayer con gracia el jugador inglés. Y fue quitarlo e ir recuperando la normalidad y la confianza con este palo. Es de locos. Y mucho más lo es el hecho de que ganara en Harbour Town y el Alfred Dunhill Links con el dichoso peso en el grip del driver. “Yo no diría que me fue bien durante un tiempo con ese peso ahí, quizá habría ganado cuatro torneos sin haberlo tenido”, explicaba el propio Fitzpatrick, aclarando además que nadie ha sido despedido de su grupo de trabajo por el error: “No, absolutamente no, fue tanto mi culpa como de los demás, así que no cabía esa posibilidad”.

Resultados en directo del THE PLAYERS Championship 2024