– A Wyndham Clark (-5), líder del Arnold Palmer Invitational después de la primera jornada, le costó unas cuantas ediciones del torneo entender cómo jugar Bay Hill con más posibilidades de éxito. De hecho, no fue capaz de bajar del par hasta el séptimo intento y de bajar de setenta golpes hasta el duodécimo…
– Pero el año pasado terminaba en segunda posición, sólo por detrás de un inconmensurable Scottie Scheffler (qué raro…) y ayer entregaba la mejor tarjeta, un 67 de enorme valor, incluso para los que salieron a jugar más tarde, con menos viento, como fue su caso.
La lección que aprendió sirve para todos los campos y todos los hándicaps de golf, aunque cuesta una barbaridad aplicarla. “Creo que en el pasado trataba de compensar rápidamente cuando estaba fuera de posición y de esa manera me caía rápidamente un gran número. Simplemente he aprendido a ponerla en juego y sacar el par, a lo mejor un bogey, pero evitando esos grandes números”, explicaba ayer el de Denver.
Cuanto peor jugador de golf sea uno, obviamente, más necesario es aplicar esta lección. Cuántos sietes, ochos y nueves nos ahorraríamos. Pero si estamos todos de acuerdo en que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, también habrá que estarlo en que el jugador de golf es el único que lo hace cientos, miles de veces…
– Rory baja el cuero al suelo. Que sí, que hacía viento. Sobre todo por la mañana. Que sí, que en las primeras horas de juego hizo frío. Pero vamos, que esto no es como un Scottish Open al uso. Ni hizo tantísimo viento, ni caía lluvia lateral, ni la sensación térmica llegó a ser realmente desagradable y dura de llevar. “Son condiciones difíciles, sobre todo ese viento cruzado, pero podríamos estar jugando varias semanas así sin sufrir un gran desgaste físico”, explicaba el norirlandés.
– Xander Schauffele (+5) ha confirmado sus peores sospechas. Había dicho el californiano que Bay Hill, en modo major, quizá no era el lugar más propicio para su retorno a la competición. Hay que estar muy fino, por ejemplo, para hilar todas esas recuperaciones que inevitablemente vas a tener que afrontar en los alrededores de unos greenes muy firmes que no admiten aprochitos del montón. Ya lo dijo Scheffler recientemente: después de una inactividad forzosa lo que más cuesta afinar al ciento por ciento es el juego corto. Xander, no obstante, se lo tomaba con filosofía y hasta sentido del humor: “Sabía que volver aquí era un poco masoquista. Ya sabes, me han pateado el trasero”, decía al acabar.
– La puesta en escena de Jackson Koivun (PAR) sí que ha sido brillante. O convincente. El joven amateur californiano (cumple 20 en mayo) jugó, además, toda su ronda con fuerte viento y firmaba unas tablas con el campo muy valiosas. Recordemos: si terminara dentro del top ten se ganaría ya una plaza en el PGA Tour a través del PGA Tour University Accelerated. Y si ‘sólo’ consigue pasar el corte se quedaría a un solo punto del mismo objetivo, que podría cerrar en próximas y recientes citas. No obstante, Koivun, Número 2 del mundo amateur, ayer mismo señalaba que pase lo que pase se mantendría como amateur la próxima temporada y seguiría sus estudios en Auburn University. Parece muy convencido de ello, pero habrá que verlo para creerlo, llegado el caso.



