– Scottie Scheffler domina con mano firme el Memorial Tournament una vez disputados 54 hoyos. Partía líder en la tercera ronda con una ventaja de tres golpes y lo hará también como líder este domingo con un sabroso margen de cuatro golpes.
Hace justo tres años (edición de 2021) teníamos una situación similar, con un jugador que andaba en otra sintonía, por encima del resto: Jon Rahm. El de Barrika había partido en la tercera ronda como líder con una ventaja de dos golpes que, de cara al domingo, se amplió hasta los seis después de firmar un 64 brutal en la tercera jornada (aquella vuelta de golf sigue siendo para el propio Jon una de las mejores, si no la mejor, de su carrera).
Nadie vaya a creerse, además, que las condiciones de juego eran benignas hace tres años. Aquel sábado, el del 64 de Rahm, sólo 18 de 69 competidores firmaron tarjetas por debajo del par; ayer fueron 14 de 52. En ambos casos, sólo un 26 por ciento del total, décima arriba o abajo.
– Ayer, a pesar de que Scheffler tuvo algunos problemas puntuales y no terminó de sentenciar el torneo, sus mas directos rivales por el triunfo analizaban la situación, sus opciones, con una interesante mezcla de admiración, crudo realismo y resignación. Son tres jugadores los que van a partir hoy a cuatro golpes del texano y uno de ellos, Adam Hadwin, decía: “no sé si tengo mañana alguna opción. Es difícil si le das cuatro golpes de ventaja al mejor jugador del mundo. Creo que está por encima incluso de ese Número Uno, sobre todo después de ver lo de hoy. Es verdad que ha habido dos hoyos en los que no le han salido las cosas, pero si ves cómo ha empezado, el sonido cuando pega a la bola, el vuelo de su bola, la forma que le da a sus disparos… No espero que él vaya a perder terreno, así que uno de nosotros tendría que correr mucho para ganar”.
Los otros dos, Straka y Morikawa, se manifestaban en términos parecidos. El californiano venía a decir que no espera de ninguna manera que Scheffler vaya a caer en la tabla y el austriaco, incluso, reconocía que la superioridad de Scheffler podía resultar hasta cómoda para el resto: “si Scottie está jugando su juego, si Scottie hace lo que Scottie hace, entonces no hay mucho que se pueda hacer y simplemente eso hace que sea un poco más reconfortante”. Se puede decir más alto, pero no más claro.
– Hace tres años no dio tiempo a que nadie se manifestara al respecto de la superioridad de Jon a falta de 18 hoyos, puesto que enseguida, una vez terminaba la tercera ronda, se hizo oficial que no podría salir a jugar la cuarta vuelta después de haber dado positivo en el último test de COVID. De repente, se abría una puerta tan inesperada como injusta para el resto. De repente, qué cosas, hasta Scottie Scheffler, que hubiera partido el domingo en cuarta posición, pero a nueve golpes de Jon, se veía con opciones, pues ahora sólo salía a tres de los líderes, que eran Cantlay y Morikawa. Las vueltas que da la vida (ganaría el torneo Cantlay, con un acumulado de -13 y tras superar en un desempate a Morikawa; el acumulado de Jon después de tres rondas era de -18, que cada cual haga sus cuentas. Rahm, a día de hoy, en lo más profundo de su cerebelo, sigue sumando una victoria más, ésta, en su palmarés).
-Según el parte meteorológico hay alguna probabilidad de que llueva suavemente sobre Muirfield Village en torno a las seis de la mañana de este domingo… Si finalmente no cae agua podemos dar por hecho que los greenes en la guarida del Oso Dorado estarán todavía más firmes y vertiginosos. A ello habría que unir otro apunte interesante: en torno a las tres de la tarde, esto es, cuando el partido estelar ande aproximadamente por el hoyo 6, se espera que el viento aumente su intensidad, con rachas que pueden superar los treinta kilómetros por hora. Más madera.



